Tras la declaración que hizo Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, sobre los refrescos que son “veneno embotellado”, la Industria Mexicana de Bebidas informó que la interpretación sesgada y difusión tendenciosa de un “estudio académico” para buscar culpables a un problema de salud de origen multifactorial, no abona a la solución integral de la obesidad y diabetes que enfrenta el país, ni el desarrollo de una estrategia de estado.
López-Gatell cuestionó, durante su visita a Tuxtla Gutiérrez, la calidad alimentaria que se mantiene en el estado y dijo: “¿Para qué necesitamos el veneno embotellado, el de los refrescos? ¿Para qué necesitamos donas, pastelitos, papitas que traen alimentación tóxica y contaminación ambiental?”
En su participación en la conferencia sobre la actualización de contagios en el país hecha desde Tuxtla Gutiérrez, López-Gatell respondió al cuestionamiento sobre el acaparamiento de agua por parte de una empresa refresquera en los Altos de Chiapas y que ha significado un consumo desmedido y a la larga una epidemia de diabetes mellitus.
“La obesidad, la diabetes y la hipertensión son las enfermedades silenciosas que nos pueden llevar a grandes complicaciones. Quien tenga diabetes debe cuidarse todos los días, y no sólo con medicamentos.
No sólo es ir al centro de salud y que me receten; no se trata de salir de ahí con medicinas, sino ver qué comemos, cuánta sal le ponemos a los alimentos, basta ya de la sal.
Los alimentos ya traen sal. Cuánta azúcar traen las bebidas”, dijo el funcionario.
Dicha declaración detonó el tema, por lo que la industria mencionó que el mismo estudio reconoce que la ingesta de bebidas azucaradas no es el mayor contribuyente individual de calorías en la dieta de los mexicanos y los modelos que utiliza para llegar a sus conclusiones.
La Industria Mexicana de Bebidas se respaldó en que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO, en por sus siglas en inglés) informa que sólo el 5-8% de las 3,260 calorías que consumen diariamente los mexicanos provienen de las bebidas saborizadas y más del 70% vienen de alimentos y bebidas no industrializadas; por lo que a ellos les resulta ilógico pretender responsabilizar a estos productores del siete por ciento de las muertes a nivel nacional.
La industria mencionó que el estudio del International Journal of Obesity reconoce que la ingesta de bebidas saborizadas no es el mayor contribuyente individual de calorías en la dieta de los mexicanos.
“Los datos utilizados en la metodología provienen de fuentes de información de otros países, no refleja la genética ni la realidad de nuestra población. En algunas de sus propias referencias, establece que el aporte de refrescos al valor calórico total de la dieta en población adulta es de 4.6%.
Señala que los datos utilizados para determinar el consumo incluyen cuatro categorías más de bebidas, desde frutales, café y té endulzado, aguas frescas y bebidas caseras, hasta atole: sin duda, existe una omisión para aclararlo”.
Diabetes
Jaime Page Pliego, investigador del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (Cimsur), afirmó en su más reciente estudio, que en Chiapas en promedio cada persona de la entidad bebe 821.25 litros por año, situación que se relaciona con la alta prevalencia de diabetes mellitus, que en la última década ha sido la principal causa de muerte.
Page Pliego, en su investigación, informó que el aumento del consumo de refrescos en la región sur del país fue ocasionado, en parte, por una modificación de la vida social y religiosa de sus habitantes.
Cada vez que una persona adulta bebe cuatro botellas de 600 mililitros de este refresco, está ingiriendo una cantidad que equivale a 50 cucharadas cafeteras de azúcar de cinco gramos cada una, es decir, consume más del 500% de la ingesta diaria de azucares recomendada, de acuerdo con estimaciones de la organización civil El Poder del Consumidor.
Este cálculo fue realizado en 2013 por la nutrióloga Xaviera Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor.
Page Pliego mencionó que otras de las razones de la prevalencia del consumo de las bebidas carbonatadas y azucaradas, relata el artículo publicado en la revista Medicina Social en 2019, son: una laxa legislación hacia las empresas refresqueras, campañas de mercadotecnia en lenguas locales y la poca accesibilidad de agua potable de calidad y en cantidad suficiente para los habitantes.












