"Jorge A. Chávez Presa * El Universal. Ya sabemos que el PRI será otra vez la primera mayoría en la Cámara de Diputados, frente a un PAN que solo en esa cámara le será imposible apoyar al Presidente para ejercer el veto. Sin embargo, lo que no sabemos es cómo va a responder el PRI frente a iniciativas de reforma que todos sabemos son indispensables. Los incentivos para practicar el populismo electoral son enormes, especialmente cuando la economía mexicana decrecerá este ano alrededor de 7%. Precisamente por el veto, la fracción parlamentaria del PAN en el Senado de la República será aún más importante para el jefe del Ejecutivo federal, especialmente en lo que se refiere a determinar el déficit fiscal.
El retroceso del PAN y el PRD en las elecciones para diputados federales da espacio al PRI para decidir en esa cámara con qué fuerza política construir la mayoría absoluta o incluso la calificada. De hecho, con el PVEM ya posee la mayoría absoluta. Tan sólo 17% del total de votos que pudieron haberse emitido de acuerdo con el padrón electoral le sirvió al PRI para duplicar las prerrogativas que recibirá del erario durante los siguientes tres anos. Al haber ganado elecciones también para gobernador, presidencias municipales y congresos locales, con excepción del DF, donde sigue perdido, el avance del PRI es notorio comparado con lo que sucedió en 2003.
En momentos de una crisis sincronizada a nivel global, que ha afectado severamente a la economía mexicana, el interés público requiere cuando menos respeto intelectual. Por ello, no basta con plasmar en la plataforma el no generalizar el cobro del IVA, posicionamiento original de la agenda de López Obrador para 2006, cuando el precio y la producción del petróleo aún no se habían desplomado.
Más todavía, es un absurdo oponerse incluso a discutir cualquier medida que grave al consumo cuando el Estado mexicano desde 1996 inició la construcción de una de las redes de protección social dirigida al combate de la pobreza extrema. Este esquema basado en las transferencias condicionadas conocidas como Progresa (Programa para la Educación, Salud y Alimentación), que luego la administración Fox rebautizó como Oportunidades, es hoy en día uno de los instrumentos que pueden usarse para efectos compensatorios. Esta amplia red de cobertura estaba apenas en gestación en 2002 cuando el presidente Fox propuso la Reforma de la Nueva Hacienda Pública Distributiva. En adición a lo anterior, hoy en día hay un programa conocido como Seguro Popular, que en muchos casos incluso compite con la seguridad social formal del IMSS. Este programa de salud tampoco operaba cuando se propuso la reforma a la Ley del IVA para generalizar su cobro. Las circunstancias hoy son muy diferentes a 2002 cuando se planteó una reforma tributaria que en ese entonces sí podía ser regresiva.
No obstante lo anterior, para el PRI la tentación de estar más cerca del populismo que de lo fundamental es muy grande, especialmente porque 2010 es un ano en el que varios gobiernos estatales estarán en juego. Además será renuente a cooperar si no siente ser correspondido por la contraparte para absorber la mayor parte del costo político-electoral, como lo hicieron los legisladores del PRI en 1995 al aprobar a reganadientes el alza de la tasa del IVA de 10% al 15%.
Es fundamental compensar la caída de ingresos no recurrentes por el desplome tanto de precios como de producción de petróleo, que sirvieron para financiar el gasto de la operación, incluyendo tanto al gobierno federal como a los gobiernos estatales y del DF. Esto es necesario para que el ""mercado"" perciba que es creíble incurrir en mayores déficit fiscales durante estos anos de baja demanda externa. Asimismo, frente a una escasez de ahorro externo a tasas de interés relativamente bajas, lo cual predominó hasta antes de agosto de 2007 en la economía global, la economía mexicana tiene que ser mucho más eficiente para utilizar la disponibilidad de divisas y ser más atractiva para recibir inversión en varios sectores productivos. De lo contrario, México seguirá condenado a crecer poco después de recuperar el terreno perdido. Por ello el PRI tendrá que jugar con gran inteligencia para que el electorado que salga a votar en 2012 no se decepcione.
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