La alegría navidena se empana con una fría perspectiva de la economía mexicana, amenazada por la desaceleración de la estadounidense, la baja del precio internacional del petróleo y la insuficiente recolección tributaria que complican las discusiones del Presupuesto de 2007, el cual ante el jaloneo interno y las presiones externas puede acabar en jirones.
El ano pinta mal. La industria automotriz nacional, pilar de las exportaciones manufacturadas de México, tiene prevista para el ano próximo la reducción a la mitad de sus ventas a Estados Unidos por la anunciada contracción del mercado.
En cuanto al petróleo, no se avizoran más que apremios. Por lo pronto, un crudo despertar, adiós al barril que llegó a estar a 70 dólares promedio referencial sumado a que la extracción en Cantarell, el mayor proveedor de petróleo nacional, se agota visiblemente aportando ya casi 270 mil barriles diarios menos de lo que aportaba en 2006. Bajo ese entorno económico negativo, que cierra la pinza desde afuera con la menor compra de productos nacionales, y desde adentro con la merma de la fuente que aporta la tercera parte del presupuesto nacional, habrá que repensar si no ya para este ano, que poco se puede hacer, sin duda para 2008, zcómo fortalecer las finanzas públicas y privadas para no volver a agriarnos las navidades?
Potenciar otros sectores exportadores, diversificarlos, entrar con decisión al tema de la competitividad, responsabilidad del sector privado que no puede simplemente quejarse del entorno sino tiene que hacer valer su espíritu emprendedor y arriesgarse a conquistar mercados es urgente, como lo es una reforma fiscal que simplifique trámites, cobre a todos con justicia y elimine privilegios, para mejorar la tributación sin aumentar impuestos.
Otro sector que puede y debe ayudar a dispersar los negros nubarrones de 2007 es el bancario. En lugar de que sus ejecutivos se ufanen inopinadamente de haber cuadruplicado sus ganancias en el sexenio pasado y ser las sucursales más rentables de sus respectivas matrices, en Espana, Estados Unidos, Canadá o Hong Kong, la banca privada en México debería enfocarse a prestar en mejores condiciones para el sector productivo y no sólo para el consumo, donde demuestran su propensión a la ley del mínimo esfuerzo.
Otro espacio a explorar para hacerle frente a un ano económico en el que todo va a la baja es en el sector que lamentablemente sube y sube: la economía informal. Suculento botín político en tiempos electorales, los ambulantes en el Distrito Federal y en la mayoría de las capitales estatales no sólo son tolerados sino a veces alentados para aprovecharlos en movimientos políticos, cobrarles sobornos y colaboraciones partidizadas, pero no impuestos, en una situación de competencia desleal con quienes sí los pagan, y de ilegalidad que contribuye a otros vicios escalonados.
En suma, hay modos de superar los apremios y estrecheces presupuestales que no hay duda que tendremos. No sólo se trata de jalar la cobija hasta hacerla jirones, sino de tejer para no descobijarnos en 2007 y sentar las bases para no pasar tanto frío en 2008. (El Universal)











