La encrucijada del PAN

Manana, cuando se reúnan los 500 integrantes del Consejo Nacional del Partido Acción Nacional (PAN), tendrán dos tareas imperiosas vinculadas entre sí: primero, entender las causas de su pronunciada tendencia a la baja en las preferencias electorales de los mexicanos, para entonces, en un segundo momento, estar en condiciones de armar la estrategia con que enfrentarán el complicado calendario electoral de 2009.

Para ese partido es prioritario el diagnóstico, ya que este ano el PAN perdió las contiendas electorales de los estados de Quintana Roo, Baja California Sur, Hidalgo, Coahuila, Guerrero y Nayarit. De 198 ayuntamientos que estuvieron en juego, el PAN sólo ganó 18 y de 115 escanos en congresos estatales, el blanquiazul sólo obtuvo tres diputados de mayoría. Un desastre.

Hasta ahora, el ganador de este declive ha sido el PRI, que ha sabido mantenerse en las preferencias de un electorado duro distribuido a lo largo del país y que también ha aprovechado el cisma perredista, que ha fragmentado los votos de la izquierda.

Paradójicamente, el PAN no ha capitalizado que el presidente Felipe Calderón mantiene buenos niveles de aceptación popular en las encuestas, como producto de una percepción ciudadana que disocia a la figura presidencial de su propio partido.

Fenómeno que, lejos de revertirse, podría ampliarse si es que el presidente Calderón cumple su promesa de no ser coordinador de campana del PAN durante el proceso electoral federal del próximo ano y no mete las manos en el proceso a favor de sus correligionarios, como es lo deseable en un jefe de Estado que tiene el mandato de gobernar para todos los mexicanos.

Con ese activo menos, Acción Nacional deberá enfrentar además otros retos, como la propia crisis económica, que amenaza con convertirse en recesión para el próximo ano, y la crisis de inseguridad que continúa encontrando complicidad de autoridades con criminales en las instancias de procuración e impartición de justicia.

Cuando menos las frases hechas por la mercadotecnia política hace tres anos, tanto la del gobierno del empleo como la de las manos limpias, quedarán bastante a expensas de que sus opositores políticos las usen en su contra.

Analistas del propio partido calculan que el PAN sólo se podría dar por satisfecho si mantiene la mayoría en ambas cámaras del Congreso de la Unión, si retiene las gubernaturas de San Luis Potosí y Querétaro, y si además gana la de Nuevo León.

En otras condiciones, este piso mínimo sonaría razonable. En las actuales circunstancias, sin embargo, se ve como una pendiente muy pronunciada.

Alcanzar tales metas dependerá de la efectividad con que de aquí en adelante el PAN logre hacer realidad lo que por muchos anos fuera prioritario para los viejos panistas y que al parecer se descuidó en los últimos 10 anos: la formación de cuadros propios -de los que salió, por ejemplo, Felipe Calderón- y la construcción de redes sociales estatales, que cuando el partido era oposición fueron de gran efectividad para el trabajo de base, de calle, de colonias.

Por simple lógica demográfica, el partido que logre conquistar el activismo y el voto juvenil tendrá mejores posibilidades de conquistar y retener el poder en los anos por venir.

El blanquiazul deberá demostrar a la ciudadanía lo que considera valioso de su oferta electoral, frente a PRI y PRD, cada uno de los cuales tiene también coyunturas particulares, que habrán de ser analizadas en su momento. (El Universal)