"No tendría que ser una contradicción de términos pronunciar en una misma frase ""ética y diputados"", sin embargo, la autonomía ganada en el último decenio por los 500 legisladores federales no se ha reflejado en más y mejor trabajo, ni en mayor responsabilidad y transparencia, por eso el presidente de la Cámara, Jorge Zermeno (PAN), buscará que la 60 Legislatura sea conocida por algo más que los excesos en gastos del erario.
El rezago en el trabajo ha orillado a la mesa directiva de la Cámara a buscar descuentos en las dietas de los representantes ausentes en las comisiones que formulan los dictámenes. También quiere implantar obligaciones éticas, adicionales a las que los diputados adquieren al asumir sus cargos.
En lo que va del periodo varias iniciativas parecen concebidas sólo para aparentar eficiencia, pues no poseen viabilidad. Lo peor es que en otros casos, los diputados, liberados de la influencia del Ejecutivo, se han doblegado a los intereses de las grandes corporaciones, representadas por cabilderos en San Lázaro.
Parte del problema es el desconocimiento de la técnica legislativa, como se vio al aprobarse la ley para dar acceso a las mujeres a una vida sin violencia, la cual, apenas publicada, tendrá que enmendarse.
En cuanto a regular el trabajo de los cabilderos, para saber con exactitud quién y cuánto les pagan, y lograr que sirvan al propósito de enriquecer la discusión legislativa, más que inclinarla en beneficio de los particulares, es un propósito encomiable para cumplir con la máxima de que los representantes populares sean eso, y no amanuenses del poder económico organizado, que puede, como cualquiera, organizarse para dar a conocer sus puntos de vista, pero no en cuartos cerrados.
La democracia necesita de un cuerpo de representantes que den satisfacción por el trabajo que produce el Congreso. Hoy no es así. La baja estima que le tiene la opinión pública se nutre no sólo de su falta de rendimiento profesional, sino de sus excesos personales. En un país con servicios de salud pública deteriorados son execrables los incrementos en los gastos de que en promedio disponen, 2 millones de pesos mensuales, en servicios médicos.
La opacidad en que se realizan los trabajos legislativos no es privativa de la Cámara de Diputados de la Federación, sino que se manifiesta igualmente en los estados de la República, donde tal vez no los cabilderos pero sí los gobernadores pueden tener oportunidades de inducir resultados mediante la persuasión, las presiones, las prebendas o directamente canonazos en efectivo.
Los cuerpos legislativos locales dan información escasa o incompleta en los rubros de labor legislativa, controles internos, asignación de recursos materiales y financieros, así como concesiones y servicios, según un estudio del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE). Se lleva la palma Tabasco. Otros estados cuestionados son Colima, Chiapas, Hidalgo, Oaxaca, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas. En la vanguardia de la transparencia, que no es sino el principio para recuperar la confianza ciudadana, se distinguen los congresos de Coahuila, Guanajuato, Jalisco y el Estado de México. (El Universal)
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