La evasión fiscal daña el patrimonio nacional

La aplicación de la justicia no debe quedar en “letra muerta” cuando se cometan actos de corrupción o evasión fiscal en aquellos casos donde reina la “delincuencia de cuello blanco” en el país y que dichas acciones ilícitas dañan al patrimonio nacional, remarcó Carlos Méndez, auditor certificado en Prevención de Lavado de Dinero y Financiamiento al Terrorismo.

Como un ejemplo claro de lo que sucede actualmente, dijo, es la discusión que se mantiene por el caso de Emilio “L”, exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex) y se espera la aplicación de justicia en este rubro; no obstante, reconoció que en este caso se han dado avances considerables desde la extradición hasta la cooperación para resolver las acusaciones en su contra y que pudiera involucrar a otros personajes.

“La evolución del lavado de México ha sido tal que, hoy no sólo se le vincula con el narcotráfico, sino también con la evasión fiscal y la corrupción y esto pone de manifiesto que la delincuencia ahora sí es de cuello blanco”, remarcó.

Méndez explicó que el caso de Emilio “L”, acusado de comprar una planta chatarra, demuestra que, anteriormente, se pasó por alto las alertas de supuestos actos de corrupción en licitaciones, estructuras jurídicas, empresas fachadas y también de los beneficiarios finales.

El tema no es menor, remarcó, por lo que se vuelve fundamental que la población no preste sus datos personales para que terceros habiliten cuentas bancarias; hacerlo, advirtió, es motivo para que dichas personas sean acusadas de lavado de dinero y corren el riesgo de pisar la cárcel.

Por otro lado, advirtió, lo que se ha puesto de moda para los grupos delincuenciales es el reclutamiento de personas aprovechando la crisis económica, buscan robustecer a sus organizaciones y sus actividades ilícitas en el país.

Lamentablemente, detalló el especialista en Prevención de Lavado de Dinero, la pandemia del Covid-19 no sólo ha matado a las personas por el impacto generado en el organismo, también ha debilitado a las empresas, lo que trae en consecuencia despedidos de personal, desempleo y aumento de la pobreza, a tal grado que existen familias que no cuentan con recursos para alimentarse.

Esto, enfatizó, pone en peligro a las personas pero también las deja en un estado de vulnerabilidad, situación que expone a los jefes de familia que, ante la necesidad, no descarten trabajar para la delincuencia organizada.

Lo que ofrecen los grupos criminales a la población como trabajo, explicó, es el transporte de drogas, armas de forma ilegal y hasta el paso de migrantes; otras actividades se vinculan con la venta de productos “piratas” en las principales calles de las ciudades o trabajar para empresas, ahí se cometen fraudes con créditos que nunca son entregados a los solicitantes.

Finalmente, Méndez exhortó a la población a que cuando busquen empleo, lo hagan de manera minuciosa, debido a que en el marcado laboral existen grupos criminales que sólo esperan el momento adecuado para robar datos personales, los cuales después se usan para actividades de extorsión.