Más allá de sus “problemas urgentes” y de sus “perentorias necesidades”, la familia es un “centro de amor”, donde reina “la ley del respeto y de la comunión, capaz de resistir al ímpetu de la manipulación y de la dominación por parte de los “centros de poder” mundanos”. Estas son las palabras que el Papa Francisco escribió en su mensaje para el primer Congreso latinoamericano de pastoral familiar que tuvo lugar en Panamá.
La familia es una “gran riqueza social”, dónde “ninguno es dejado de lado: donde el anciano o el niño se sentirán acogidos. La cultura del encuentro y del diá`logo, la apertura a la solidaridad y a la transcendencia encuentran en ella sus raíces”.
“Estabilidad” y “fecundidad” son las características de la familia: el primer aspecto, que deriva “del amor fiel hasta la muerte”, forma “el tejido fundamental de una sociedad humana” dándole “cohesión y consistencia”. En cuanto a la fecundidad, no se refiere solamente a las generaciones de la nueva vida, sino también a un “nuevo mundo”, gracias a la ampliación “de los horizontes de la existencia”. Más allá de “cada desaliento y derrota”, para el Papa “una convivencia basada en el respeto y la fe es posible” porque la familia, “en contraste con la visión materialista del mundo”, “no reduce el hombre al utilitarismo estéril”, sino que guía y acompaña “los deseos más profundos”.
En el mensaje, leído en la apertura del Congreso por monseñor Raúl Martin, obispo de Santa Rosa, en Argentina, y presidente del Departamento para la Familia, la vida y la juventud del Consejo de las Conferencias episcopales de América Latina (Celam), Francisco escribe que la familia “no debe ser considerada solamente como objeto de evangelización sino también como agente de evangelización”, es una “experiencia fundadora”, que hace crecer al hombre en su “apertura a Dios Padre”, es el lugar donde “la fe se mama como la leche materna”. El amor familiar “ennoblece” cada acción humana confiriéndole “un valor adicional”. Confirmando su posición contra la “cultura del descarte”, Francisco recuerda las tres palabras claves que hay que cultivar en la familia, “perdón, gracias y por favor”, y ruega a la Virgen de Guadalupe para que haga de cada núcleo familiar una fuente de “vida, concordia y fe”.
El papa Francisco ha escrito una carta a todas las familias del mundo, en la que pide oraciones por el Sínodo que se realizará en octubre en el Vaticano sobre el tema “Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”.Mensaje.“Queridas familias”Me presento a la puerta de su casa para hablarles de un acontecimiento que, como ya saben, tendrá lugar el próximo mes de octubre en el Vaticano. Se trata de la asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada para tratar el tema ‘Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización’. Pues la Iglesia hoy está llamada a anunciar el Evangelio afrontando también las nuevas emergencias pastorales relacionadas con la familia.
Este señalado encuentro es importante para todo el Pueblo de Dios, obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las Iglesias particulares del mundo entero, que participan activamente en su preparación con propuestas concretas y con la ayuda indispensable de la oración. El apoyo de la oración es necesario e importante especialmente de parte de ustedes, queridas familias.
Esta Asamblea sinodal está dedicada de modo especial a ustedes, a su vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad, a los problemas de los matrimonios, de la vida familiar, de la educación de los hijos, y a la tarea de las familias en la misión de la Iglesia. Por tanto, les pido que invoquen con insistencia al Espíritu Santo, para que ilumine a los Padres sinodales y los guíe en su grave responsabilidad.
Como saben, a esta Asamblea sinodal extraordinaria seguirá un año después la Asamblea ordinaria, que tratará el mismo tema de la familia. Y, en ese contexto, en septiembre de 2015, tendrá lugar el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. Así pues, oremos todos juntos para que, mediante estas iniciativas, la Iglesia realice un auténtico camino de discernimiento y adopte los medios pastorales adecuados para ayudar a las familias a afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza que vienen del Evangelio.
Les escribo esta carta el día en que se celebra la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo. En el Evangelio de Lucas vemos que la Virgen y San José, según la Ley de Moisés, llevaron al Niño al templo para ofrecérselo al Señor, y dos ancianos, Simeón y Ana, impulsados por el Espíritu Santo, fueron a su encuentro y reconocieron en Jesús al Mesías(...)












