La fe que se hereda: Tata Chico bendice a su pueblo

Entre flores, cirios y el aroma a incienso, da inicio la Fiesta Grande en honor a San Francisco de Asís. Jesús Cruz / CP
Entre flores, cirios y el aroma a incienso, da inicio la Fiesta Grande en honor a San Francisco de Asís. Jesús Cruz / CP

En una imagen que resume 232 años de devoción, así dio inicio la Fiesta Grande en honor a San Francisco de Asís, Tata Chico.

Entre flores, cirios y el aroma a incienso, una madre tonalteca lleva a su pequeña hija a tocar el hábito del Santo Patrono, enseñándole con el corazón la fe que heredamos de nuestros abuelos.

Este año fue un recorrido diferente por otras cualidades para fortalecer la fe en el pueblo, los católicos adornaron sus hogares, negocios y con fe y devoción esperaron con alegría a San Francisco de Asís.

Alabanzas 

Por primera vez, un grupo de jóvenes le cantaron alabanzas en todo el recorrido, la comunidad católica cantaba con mucha fuerza, gritando ¡Viva el Santo Patrón del pueblo de Tonalá!.

Tata Chico, cuya escultura llegó de Roma el 22 de octubre de 1794 y cuya feria fue decretada oficialmente el 15 de enero de 1867 por el gobernador José Pantaleón Domínguez, hoy baja de su nicho para abrazar a su pueblo. 

No es solo una escultura de madera con su aureola de corazones, es el padre, el amigo, el milagroso que anoche regaló a su pueblo la intensa lluvia que tanto necesitaban los turulos.

Hoy Tonalá no solo inicia quince días de fiesta, ofrendas y toritos. Hoy Tonalá renueva su promesa de no olvidar nunca a su santo patrono.

Con proclamas de ¡Que viva Tata Chico! ¡Que viva la fe de Tonalá!, jóvenes y niños portando la vestimenta de San Francisco como una promesa de manda, demostraron su fe.

Desde la apertura de la fiesta comenzaron las lluvias en esta región y los tonaltecos, con esa devoción, fortalecen sus creencias.