"Desde el pasado año 2009 se anunciaba que la flota camaronera de Chiapas podría convertirse en ""fantasma"" debido a que de las 14 naves que existían en ese momento, diez de ellas habían solicitado ante la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca del Gobierno Federal el retiro optativo que consiste en entregar el permiso de explotación y obtener a cambio un millón y medio de pesos cada uno, lo cual se traduce en pérdida de empleos directos e indirectos.
Desafortunadamente la pesca no es rentable pues necesita innovar, actualizarse y equiparse y no se hizo porque no hay crédito alguno en los gobiernos federal ni estatal para la compra de barcos modernos.
Ante ese panorama, la gente dedicada a tal actividad ha solicitado el retiro.
Según había trascendido, la situación se hizo del conocimiento del Gobierno Federal y del Gobierno de Chiapas, pero ambos niveles respondieron que no había solución de inversión para ese tipo de actividad, por lo que este lunes se dio a conocer lo que ya era un hecho consumado, la extinción de la flota en su totalidad.
Con el cese de esas actividades tras el llamado retiro voluntario de esas embarcaciones, se perderán 80 empleos directos y otro tanto más grande de empleos indirectos. Y no valieron llamados y exhortos que se hicieron en su momento para tratar de rescatar dicha actividad.
La flota camaronera se viene a sumar al tema del ""Pez Diablo"" y del ""Agua Mala"". Uno avanza destruyendo ecosistemas y el otro fue un anuncio más. En el primer caso, la Secretaría de Pesca de Chiapas había anunciado que contaba con un proyecto para instalar una fábrica de harina de pescado, con esa materia prima, es decir, de ""Diablo"". En el segundo dijo que había un proyecto de pesca que daría empleo a chiapanecos dedicados a esa actividad. Ni uno ni otro se concretó en el tiempo de gestión del actual secretario del ramo en Chiapas.
En algún momento se habló de la necesidad de castigar a quienes sembraron el ""Pez Diablo"" que ya está perturbando los ecosistemas hídricos en Chiapas, sin embargo, lo principal ahora es una acción seria y permanente para controlar su propagación aprovechando de alguna manera su indeseable y fortuita presencia, pero para ello es necesario contar con gente que aparte de tener la formación indicada, cuente con vocación de servicio.
De los que están hoy en esa responsabilidad, se dice, los únicos camarones que conocen son los que consumen en el restaurante.
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