"Hay una máxima simple que dice ""la fuente importa"". La sentencia es aplicable en todo tipo de situaciones y se cita aquí porque en muchas ocasiones se ha advertido del fenómeno de violencia que se observa en Centroamérica. La cercanía de esta región y un nivel mayor de la actividad criminal en vastas zonas de México, harían reaccionar a los estados que se hallan geográficamente entre ambos sitios, por el futuro que les espera.
En este sentido, el director para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ha advertido que la violencia que afecta a Centroamérica constituye, en el marco de interconexión mundial, un problema global. Heraldo Muñoz, también subsecretario general de Nacionales Unidas, señala que la inseguridad que golpea a esta región es condicionada por fuerzas externas.
Centroamérica dejó atrás los tiempos de guerra civil, dice en alusión a los conflictos armados de entre 1960 y 1990. Desde fines de los noventa se ha iniciado un proceso de consolidación democrática y de crecimiento económico con luces y sombras. Pero el fin de la guerra no ha traído paz.
Aunque hoy Centroamérica no enfrenta conflictos armados, sufre la tasa de homicidios más alta del mundo: más de 18 mil muertes en 2010, 79 mil homicidios en seis años, advierte. Además, el Estado debe hacer frente a la amenaza del narcotráfico, los secuestros, el crimen organizado, las maras (pandillas delictivas que operan en El Salvador, Guatemala y Honduras), y el tráfico de armas y de personas.
El funcionario recalca que los países del istmo centroamericano participaron en una reunión sobre seguridad regional y cooperación, llevada a cabo en junio pasado en Guatemala, y plantearon la necesidad de cooperación internacional en este campo.
Indica que se trató de un paso hacia la coordinación entre países de la región, que tienen como planteamiento que aunque la seguridad es ante todo responsabilidad de la subregión, es imprescindible consolidar la cooperación y la presencia de la comunidad internacional.
Durante ese encuentro, gobernantes de los países del istmo centroamericano plantearon a cooperantes internacionales -incluidos Estados Unidos, la Unión Europea e instituciones crediticias mundiales, que vale decir, no respondieron en el sentido que se esperaba- las necesidades de esta región en materia de apoyo.
Muñoz señala que ""reducir la inseguridad en Centroamérica es posible. Es una compleja tarea que no admite retrasos, y es sólo realizable con movilización política y de recursos desde dentro y fuera de la región"".
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