La Gringa| la más ignorada por PSM

"Cinthya Vasconcelos * CP. El Gobierno Estatal, que culminará en dos días, dejará sin resolver, entre otras problemáticas, la serie de demandas de los campesinos desalojados de San Isidro La Gringa que mantienen la protesta más extensa del sexenio: 18 meses en plantón y sin solución alguna. Sus integrantes esperarán al próximo gobierno para replantear su pliego petitorio.

De manera casi simbólica, los plantonistas de ""La Gringa"" continúan su protesta frente al Congreso local en lo que se fue convirtiendo en un campamento para quienes fueron desalojados en abril de 2005 por policías oaxaquenos.

""Somos alrededor de 200 familias que fuimos despojadas con violencia de nuestras tierras, de nuestras pocas pertenencias y que tuvimos que desplazarnos a otros predios en espera de una respuesta del gobierno que seguimos esperando"", senalaron los inconformes.

El 27 de junio del ano pasado alrededor de 100 representantes de los campesinos desalojados llegaron a la Plaza ubicada a un costado de la Catedral capitalina, instalaron el plantón en demanda de la restitución de sus predios o de una reubicación justa, así como de la remuneración de sus pertenencias robadas y destruidas por las corporaciones oaxaquenas, la exigencia de la defensa de la soberanía estatal, proyectos productivos y la solución definitiva del conflicto limítrofe agrario de la zona noroeste de Cintalapa.

Sin embargo, 18 meses de protesta no resultaron suficientes para que el Gobierno Estatal, el Congreso local y la Federación atendieran la problemática, por lo que a 48 horas de la transición gubernamental, unos cuantos ejidatarios sostienen el plantón con la esperanza de que se reanude el diálogo y la nueva Secretaría de Gobierno funja como intermediaria ante Gobernación.

En el transcurso de los 18 meses, las más de 200 familias han resistido en una reubicación temporal en los límites con Veracruz, mientras sus representantes se desangraron en dos ocasiones, acudieron a diversas reuniones interinstitucionales hasta que, cansados de no ser escuchados, decidieron que sólo unos cuantos seguirían turnándose para mantener el plantón, que ya es parte del paisaje urbano del primer cuadro.

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