Fray Matias Antonio de Córdova y Ordóñez, considerado como el libertador de Chiapas, intervino valientemente para que durante los meses de agosto, septiembre y octubre de 1821, los pueblos de las provincias de Chiapas y Soconusco se independizaran, tanto de España como de la Capitanía General de Guatemala, que las controlaba.
Después de lograr su independencia, Comitán invitó a todos los chiapanecos a unirse a México, lo que no les pareció a los habitantes de la Costa del estado y decidieron en una junta celebrada en Tapachula, el día 24 de julio de 1824, no unirse a México y sí a las Provincias Unidas de Centroamérica, acto que formalizaron el 18 de agosto de 1824.
Comitán, San Cristóbal y otros pueblos, convocaron a un plebiscito en las provincias de Chiapas para decidir su destino y el resultado fue que 96 mil 829 votaron por unirse a México y 64 mil 400 a Guatemala, declarándose solemnemente la unión el 14 de septiembre de 1824.
El gobierno mexicano protestó la decisión de Tapachula por unirse a las naciones de Centroamérica, pero para evitar un conflicto internacional, ambas naciones acordaron que desde los límites con Oaxaca hasta Ayutla permanecieran independientes, es decir, sin pertenecer a México ni a Guatemala, y así estuvimos 18 largos años.
El 15 de agosto de 1842, un grupo de vecinos de la Villa de Tapachula y demás pueblos de la Costa, excepto Escuintla, por medio de una acta inducida por la proclama que les dirigió el coronel Juan Aguayo, comandante de la división protectora de los votos del Soconusco, y levantada por el secretario de la municipalidad, José María Cáceres, pidieron al presidente de la República, la reincorporación del Soconusco a México, por motivos de que esta región se había convertido en guarida de criminales y maleantes por la falta de autoridad responsable.











