Ante la violencia generalizada que “raya en el terrorismo” y la inseguridad prevaleciente, la Iglesia católica hizo un llamado a la población a convertirse en agentes, artesanos y constructores de una cultura de unidad, de la fraternidad y de la paz.
De acuerdo con el obispo de la Diócesis de Tapachula, Luis Manuel López Alfaro, “es muy preocupante el estruendo de la violencia por todas partes”, tanto que en el mundo se rompieron todos los candados que la comunidad internacional había creado como medidas cautelares para evitar que reinaran los abusos del más fuerte y que se respetara la soberanía de cada país, independientemente de su importancia política, económica y el poder de sus fuerzas armadas.
Dijo que en nuestro país, se viven situaciones similares a otros conflictos del mundo actual, en donde se enfrenta un “clima de guerra entre cárteles de la droga. Sufrimos a causa de la violencia organizada de los grupos delictivos y también de los desorganizados”.
Por ello, insistió en la necesidad de que se comprenda el valor, la importancia y la urgencia de la paz. “No podemos seguir a nivel de supervivencia y quedarnos contemplando cómo nuestras familias sufren a causa de esta violencia generalizada”.
En su mensaje semanal, pidió “orar para que haya paz en los hogares, comunidades y en la patria”, así como pedir a Dios para que “dé sabiduría, inteligencia y valor a quienes ejercen la autoridad, para que puedan cumplir con la encomienda de velar por la seguridad de la población y la búsqueda del bien común”.
Monseñor López Alfaro indicó que en esta cuaresma se invita a la conversión y que “el Señor Jesús traiga la paz a esta humanidad llena de ruidos y de violencia, de guerra, de odios y de rencores”.
Y es que apuntó que la violencia ha llegado al extremo de mostrar su rostro más atroz con las guerras.











