"Roberto Fuster * CP. Ante los altos costos de luz y gas y el posible aumento a la maseca (harina nixtamalizada), la industria de la tortilla podría desaparecer ya que las mínimas ganancias se reparten en el pago a empleados y en estos insumos, aseguró Mario Coutino Fonseca, presidente de la Unión de Industriales de la Masa y la Tortilla.
""La situación es crítica, nosotros tenemos que realizar pagos de insumos como el gas, agua y luz, además del pago a los empleados y de seguir este escenario en unos cuantos anos la industria de la tortilla podría desaparecer"", dijo Coutino Fonseca.
Mencionó que la competencia más encarnizada es ahora, con los centros comerciales que expenden la tortilla más barata, esta es otra de las problemáticas que enfrenta la industria tortillera debido a que no pueden competir con los precios que manejan las grandes cadenas comerciales de autoservicio.
Competencia
""Los centros comerciales dan el precio de la tortilla más barata, porque recuperan las ganancias con los demás productos que venden y nosotros no podemos competir con esos precios porque quebraríamos"", indicó.
Por otra parte, consideró que si el precio de la maseca (el principal insumo) aumenta, no habrá otra opción que subir el precio al kilo de la tortilla a 10 pesos y que esto traerá como consecuencia un descontento en la población en general, pero, fundamentalmente entre el sector con el menor salario.
De aumentar el costo al kilo de la tortilla, expresó, habrá descontento entre la población con bajos recursos económicos, debido a que ellos son los que consumen más este producto básico y de incrementar el precio se descompensará la economía familiar.
Salarios
El INEGI aseguró recientemente que sólo uno de cada diez trabajadores en México (10.3 por ciento de la población asalariada) gana más de cinco salarios mínimos diarios, equivalentes a 200 pesos (17.39 dólares); mientras que casi el 40 por ciento obtiene menos de dos salarios mínimos diarios, es decir, 80 pesos (6.95 dólares).
De acuerdo a los índices que pública el Banco de México, en los últimos 20 anos los precios de la canasta básica se han incrementado 66 veces, mientras que los salarios mínimos sólo 33 veces, lo que refleja claramente la pérdida del poder adquisitivo, sobre todo de la clase trabajadora mexicana que percibe esos salarios raquíticos.
María Elena Ballinas Cruz, ama de casa dijo, que cada ano aumentan el precio de todos los productos a lo que anadió, ""ya me acostumbré, no me queda de otra, qué le va hacer uno si se tiene que comer, lo malo es que el salario es el mismo y no alcanza para nada"".
En referencia al posible aumento a la tortilla, opinó ""no es posible que cada seis meses el precio de la tortilla aumente, el gobierno dice que el país está bien y que todo marcha de maravillas, pero esa situación sólo es para los funcionarios porque -nosotros- la clase trabajadora estamos cada día en peores condiciones"".
Opciones
Coutino Fonseca, opinó que una de las opciones que se tiene es volver a hacer la tortilla de maíz, pero el campo chiapaneco no podría proveer el grano y se tendría que comprar a los estados del norte y eso sería un gasto más.
Asimismo, apuntó que para poder usar el maíz las autoridades sanitarias han puesto grandes barreras, una de ellas es tener en cada tortillería una planta de tratamiento de agua para evitar que se contamine el grano, además de que las instalaciones deben de estar impecablemente limpias.
""No tememos opciones, cada ano los costos de los insumos suben y las ganancias son mínimas, a este paso la industria de la tortilla se ve amenazada y podría desaparecer si el gobierno no hace nada por disminuir los precios del gas y la luz"", aseveró el industrial.
Desde que se ""combatió"" el nixtamal para sustituirla por harina de maíz, el sector tortillero quedó entrampado en manos de los grandes productores de este insumo básico. Éstos, piden cada ano grandes cupos de importación de gramínea que no siempre es apta para el consumo humano, sin embargo, sus precios, siempre tienden a la alza.
Limitaciones
Ahora, los microindustriales de la masa y la tortilla, deben afrontar el incremento de los productos para su elaboración sin chistar, porque están condenados a ser clientes cautivos de los grandes emporios. En tanto estas empresas siguen intentando empobrecer al productor de maíz. Por ello se pugnó por desaparecer el precio de garantía de esa gramínea y se intenta que el gobierno pague la compensación, dice el economista Juan Rodrigo Meza Esteva, quien junto con un grupo de especialistas de la Confederación Nacional Campesina (CNC), se opusieron la desaparición de la Companía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO).
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