"Dada la forma en que se difundieron las críticas a la inseguridad en México, es más factible suponer simple caos en las palabras de los estadounidenses que un ""compló"" de parte de su gobierno.
Nos ha faltado hacer entender a los vecinos que es más probable recibir un balazo en una de sus escuelas que ser asesinado por un cártel mexicano en una alberca de Cancún.
George J. Tenet, ex director de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), pidió a su hijo a través de un correo electrónico privado cancelar su viaje de spring break a Acapulco. En tanto, la revista Forbes publicó que el narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán está entre los más ricos del mundo; nada nuevo, ya que antes hizo lo mismo con el capo colombiano Pablo Escobar.
Lo que debería regir las protestas del gobierno mexicano son los hechos, más que los trascendidos políticos de ciertos medios de comunicación. La reducción de 150 millones de dólares, de los 450 originales destinados a la Iniciativa Mérida, sin la protesta de Barack Obama -como hiciera en su momento George W. Bush-, sí que ameritaba palabras fuertes del Presidente, ya que refleja un consenso en aquel país, entre el Ejecutivo y el Legislativo, de que es dinero perdido el otorgado a México para su lucha contra las drogas.
El mandatario estadounidense y el vicepresidente Joe Biden declararon en estos días que la violencia está ligada a la adicción de su país, y que es más importante que nunca para ellos contar con una estrategia más compleja y coordinada con México.
Por qué no tomarles la palabra en vez de darles de garrotazos verbales, como se hizo con Carlos Slim o los gobiernos priístas.
Si no funcionó en el pasado la teoría del ""compló"", mucho menos ahora que se atribuye a una suerte de conspiración desde Estados Unidos.
La ecuanimidad en tiempos de crisis es una virtud política. (El Universal)
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