El nivel de producción de plátanos en la entidad se ha mantenido en los últimos cuatro años, oscila en las 500 mil toneladas anuales, 250 mil para exportación y 250 mil para el mercado local y nacional. Los productores esperan no disminuir ese registro para el 2022, por la falta de presencia de empresarios, lo mismo con la inflación que se pronostica.
Eduardo Altuzar López, representante de los productores de plátano en el Soconusco, comentó que para todos los sectores productivos, no sólo para los productores de plátano, el cierre de año ha sido complicado, derivado -entre otras causas- de la inflación del cien por ciento en los fertilizantes que les pegó fuerte, lo que ha dejado con serias dificultades a varias empresas.
Anteriormente se hablaba de una agricultura contratada, que era más redituable, pero ante los constantes incrementos de los insumos, como los fertilizantes, las empresas no pueden solicitar incremento al precio, lo que ha traído un grave problema en las zonas donde se trabajaba ese sistema.
En la región Soconusco hay un registro de 340 productores de plátano, y sumando los ejidos, estos rebasan los dos mil en área social.
Aprovechó para puntualizar que en la exportación del plátano, Chiapas destaca como el primer lugar a nivel nacional, por igual, en la aportación al mercado nacional, siendo la primera entidad.
El mercado extranjero más lejano para el plátano chiapaneco son los países asiáticos, y le sigue como el principal destino el país vecino del norte, Estados Unidos, que representa la mayor parte de los ingresos para los productores.
Refirió que es de reconocer el actuar del Gobierno Estatal para la recuperación de terrenos invadidos de pequeños productores; si bien algunos continúan en ese estatus, se ha visto el avance en la aplicación del Estado de derecho.
Reconoció el trabajo de las autoridades en la región Soconusco, ya que aunque hay delincuencia, no se compara con los niveles que registran otros estados. “Hay que felicitar al gobernador por la seguridad que tenemos”, expresó.
Respecto a los apoyos de los programas federales como Producción para el Bienestar, apuntó que cada productor tiene la libertad de inscribirse o no en estas estrategias del Gobierno Estatal o Federal, según sus necesidades.
“El empresario y productor debe aprender a producir, a tener sus propios recursos; el gobierno que nos ponga carreteras, que nos dé infraestructura como el puerto, que ponga áreas educativas. La infraestructura es más ideal para el desarrollo económico”, opinó.
Como productores, desde pequeña a gran escala, deben prepararse con las pequeñas y grandes certificadoras de calidad, para evitar depender del coyotaje. Es posible liberarse de esa mala práctica si trabajan bajo ciertos estándares, permitiendo el acceso de inspectores a sus tierras.












