"Mucho cuidado debe de tener la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) que encabeza Raúl Plascencia Villanueva, pues la solicitud que le ha hecho Rubén Fernando Velásquez López, ex secretario de Gobierno del hoy convicto Pablo Salazar Mendiguchía, podría tener tintes políticos y manchar la credibilidad de ese organismo.
Sobre todo, conociendo el actuar del ex mandatario Pablo Salazar Mendiguchía -a quien Velásquez López busca proteger-, que durante seis largos años (2000-2006), se dedicó a ofrecer: encierro, destierro o entierro a todo aquel chiapaneco que no comulgaba con su gobierno.
Y es que pareciera que Pablo Salazar Mendiguchía y Rubén Velásquez López pretenden ""chamaquear"" al titular de la CNDH, y a la ciudadanía mediante el tráfico de influencias de éste último que hoy se ostenta como senador de la República del PRD.
Esta tesis adquiere mayor relevancia, si se toma en cuenta que Velásquez López en los últimos cinco años que lleva como legislador federal de los ""chiapanecos"" jamás se ha pronunciado por un tema de interés colectivo, lo que refleja dos cosas: su nulo trabajo en la Cámara Alta y su interés personal por torcer la Ley en un tema que sólo le compete a la justicia resolver.
Frente a este escenario, sería necesario que la CNDH también escuchara a los sectores agraviados de Chiapas que tras la declaración del ex secretario de Gobierno, pidieron que de igual forma se indague las tropelías que cometió Salazar Mendiguchía y el propio Rubén Velásquez López, en el que sobresalen torturas, crímenes de lesa humanidad, privación ilegal de la libertad, entre otros delitos que fueron engavetados durante la administración de José Luis Soberanes Fernández en complicidad con Pablo Salazar.
Es oprobioso que un personaje sin la mínima calidad moral como Rubén Velásquez a través de la presión mediática, trate de crear una ""cortina de humo"" en el caso de su ex patrón Pablo Salazar Mendiguchía, a quien la Asociación Mexicana de Editores (AME), lo declaró ENEMIGO NÚMERO UNO DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.
Ironías de la vida: un represor hoy denuncia represión.
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