De acuerdo con la propia información proporcionada por los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA), se trata de una comunidad de hombres y mujeres que comparten su experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y a su vez ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.
Para acudir e integrarse, así como ser miembro de AA, el único requisito es el deseo de dejar la bebida.
En los grupos integrados de forma voluntaria no se pagan honorarios ni cuotas, por lo que el mecanismo para sostenerse son las propias contribuciones.
La agrupación no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias, no respalda ni se opone a ninguna causa.
Carlos “N”, integrante de un grupo de AA, comparte que en el sitio ha logrado encontrar estabilidad, amistad, y un control de sus emociones, incluidas algunas pruebas de control de su temperamento, pues la propia convivencia con sus compañeros en el día a día puede hacer que se caiga en algunas situaciones que ponen a prueba la tolerancia y olvidar la razón por la que uno se integró, con la finalidad de permanecer sobrio.
El hombre de unos 50 años de edad comparte que se integró al grupo como resultado de su manera desmedida de consumir alcohol, e incluso drogas. “Una cosa llevó a la otra, y vivía en un ambiente de opulencia, con amigos acostumbrados a vivir en la fiesta, pero estar en ese ambiente es sólo para tratar de llenar vacíos”, compartió.
Señala que a pesar de haber sido integrante de algunos sitios conocidos como anexos, fue en AA donde encontró estabilidad y en donde se siente feliz de acudir día a día.












