“Dicen que van a volver pero quién sabe. Yo tenía un mi terreno ahí también, pero nos sacaron. Pienso comprar otro, pero ahora pienso irme a vivir sin importar que no lo termine de pagar”, señaló Jorge, un chofer de colectivo de la ruta 68, al referirse al pasado desalojo en las faldas del Cañón del Sumidero, donde dijo “ya le echan el ojo a otros terrenos”.
El chofer de la unidad se refería a los líderes invasores, de La Fortuna II, como una especie de villanos de película. Que solo bebían y cobraban por cualquier cosa: vigilancia, renta, asambleas, “servicios”. La Fortuna II en realidad es un pedazo de área natural federal invadida desde el año pasado, propiedad de la nación.
Fue desalojada mediante un operativo interinstitucional: Gendarmería Ambiental, Policía Estatal, Municipal y guardabosques de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
En este contexto se estimó que fueron recuperadas aproximadamente 15 hectáreas pertenecientes al Parque Nacional Cañón del Sumidero.
La zona que los invasores denominaron como La Fortuna II está rodeada por asentamiento legales como La Fortuna, Los Yukis, Flor de Mayo, Camino a la Montaña, la mayoría son casas construidas con cemento, algunas de dos pisos que contrasta con las camionetas y automóviles de lujo estacionados afuera.
Una zona sin pavimentar, piedras, tierra y polvo por doquier, durante las lluvias las provisionales calles se convierte en ríos, por le noches la temperatura desciende considerablemente, debido a la creencia con el Cañón del Sumidero.
Aunque la directiva de la Conanp señaló que los invasores no permanecerían en el sitio durante el 2018, su vecinos y quienes la visitante diariamente corren el rumor de una nueva invasión.












