"Con humor macabro, la megabiblioteca José Vasconcelos, inaugurada hace dos anos por el presidente Vicente Fox, será puesta en servicio el Día de Muertos.
El edificio, hecho en un arranque de megalomanía, con un megapresupuesto de 1,300 millones de pesos, es por ahora un megadeshuesadero de los automóviles inservibles del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Conaculta, más tema de escándalos que de frutos del ingenio de la humanidad.
Sólo estuvo abierto al público menos de un ano, los meses suficientes para que afloraran graves defectos de su acabado, visiblemente filtraciones de agua que danaron muchos libros.
Aun ahora, cuando las fallas según lo declarado por autoridades parecen quedar reducidas a rejillas para el agua, barandales, canaletas y uniones en los techos para cubrir el paso por el jardín botánico que complementa la obra, el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (antes Capfce, comité administrador del programa federal de construcción de escuelas) pospone nuevamente la fecha de apertura. La cultura no está en las prioridades de la burocracia, sobre todo cuando ocupamos el último sitio en eficiencia escolar en el mundo, según las evaluaciones de los organismos internacionales.
La importante obra es una lamentable muestra de la displicencia y el desorden con que se disponen acciones desarticuladas con fines de propaganda inmediata. Resulta una agravante que tal intencionalidad contamine a la educación, no sólo por este caso, sino también por la onerosa Enciclomedia, programa de resultados magros que contrastan con el costo para el erario.
En el caso de la megabiblioteca, por ahora fantasmal construcción levantada junto a la vieja estación de ferrocarriles, en Buenavista, a la falla inicial de la pasada administración pública se anade la perezosa atención de las nuevas autoridades en la corrección de los costosos errores. Si se trataba de exhibir la incompetencia de los que se fueron, el objetivo se logró con creces.
Hay que dejar la biblioteca en condiciones de buen servicio, pero también es menester concluir las investigaciones y auditorías para esclarecer la naturaleza de las deficiencias y la honestidad en las erogaciones, para borrar la impresión de se trata de mucho cascarón para tan poca yema. Es una gran pérdida mantener cerrada más de un ano una biblioteca tan costosa. Más todavía si como dano adicional resultara que nadie puede ser responsabilizado por ello.
Consumidores inteligentes
Antes de levantar el teléfono o sacar la cartera para comprar un producto o solicitar un servicio hace falta averiguar todo sobre las condiciones alrededor de la oferta. A las pastillas, máquinas ejercitadoras y demás artículo ""milagro"" se suman ahora negocios que ofrecen hallar a una pareja para usted. Todo puede ser legal, y aun así, representar un engano para el consumidor. Las tabletas, polvos y demás alimentos para -supuestamente- adelgazar suelen estar elaborados con plantas o sustancias no tóxicas. Sin embargo, conllevan riesgos. Apenas ayer la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofrepis) emitió una alerta por el consumo del dizque adelgazante ""Capslim"", luego de recibir reportes por reacciones adversas en piel, corazón e hígado. De igual manera, sin violar al parecer norma alguna, las agencias de citas concertan reuniones entre personas y se lavan las manos de efectos secundarios como que ""los hombres se quieran cobrar lo que gastaron"" en las mujeres durante la cita. Debemos acostumbrarnos a tener una cultura de consumidores responsables para hacer que los enganos al amparo de la ley mueran de inanición. (El Universal).
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