La izquierda que se hunde

"Emulando a la economía mundial, aunque sin darse cuenta, el PRD empieza a sufrir los efectos de su política como se pronosticó aquí y en el amplio clamor que levantó su estrategia suicida.

En Guerrero, donde el PRD había avanzado significativamente, se ha registrado el primer retroceso electoral. De acuerdo con los resultados preliminares de la elección del domingo pasado, ese partido retrocede en 19 alcaldías y pierde a manos del PRI la mayoría en la Legislatura.

La encuesta nacional de Buendía & Laredo/EL UNIVERSAL publicada el lunes pasado confirma la tendencia de ese partido a la declinación electoral. A la pregunta ""Si hoy fueran las elecciones para diputados federales, zpor cuál partido votaría usted?"", la respuesta es PRI 44%, PAN 34% y PRD 19%. En el rubro de identidad partidista el número de ciudadanos que se consideran ""independientes"" ha bajado en 10% y ha aumentado el de los que se identifican con un partido. El PAN se ha mantenido estable con 24% del electorado a su favor, el PRI ha ganado siete puntos, pasando de 25% a 32%, y el PRD se ha movido apenas de 9% a 12%.

Los datos sustentan a la hipótesis de que, a diferencia de 2006 cuando alcanzó casi un tercio de la votación, el PRD se desplomará en la elección intermedia; que al PAN le ocurrirá otro tanto aunque en menor grado, y que el PRI remontará su 22% de 2006 y conseguirá la mayoría relativa en la Cámara de Diputados.

Desde luego, el pronóstico es provisional. No se puede proyectar la respuesta de hoy a los resultados de la elección dentro de 10 meses. Pero tampoco podemos olvidar que las encuestas revelaron con fidelidad cercana a los resultados efectivos la suerte de los partidos en elecciones anteriores.

Lamentable para el país que el partido más grande de la izquierda haya perdido una oportunidad de oro y haya tirado al nino con todo y el agua sucia de la banera. Carente del ingrediente necesario de realismo e imaginación política, el PRD se ha alejado de la mayoría trocando la inteligencia electoral y programática por una arcaica fidelidad al ""movimiento social"", al que más que seguir estaba llamado a dirigir y transformar.

Sumada esta errónea estrategia a conflictos que exhiben un primitivismo político tan injustificable como estéril, los núcleos sociales que esperarían una verdadera política moderna de la izquierda se alejan del PRD.

Lamentable que esto ocurra en una situación de emergencia nacional, de persistencia crónica de males que merecen un enfoque del siglo XXI y no del XIX, de ceguera del partido en el gobierno para entender la magnitud del reto de gobernar para sacarnos del fracaso y de inminencia de retroceso histórico. Empero, no hay nada a la vista que justifique el mínimo optimismo. [email protected] * Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

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