La libertad de expresión

Hoy que se festeja el Día Mundial de la Libertad de Expresión vemos que ejercer el periodismo, siempre un privilegio, es todavía una profesión de máximos riesgos que en el último ano ha sido causa de la muerte de 22 personas, de la desaparición de dos y del encarcelamiento de más de un centenar, en varios países. A pesar de ello, cada vez hay más y mejores periodistas en todo el mundo. La explicación es que la libertad de expresión forma parte inseparable del ser humano y constituye, como se reitera incesantemente, la primera de todas las libertades, pues sin ella las demás no podrían manifestarse. Y no sólo es, cada vez más firmemente, una necesidad imprescindible y vital, sino que resulta insustituible para conocer y entender el mundo y ayudarlo a su integración plena, a su proyección futura, porque comunica los logros, los sitúa al alcance del hombre medio y construye los intangibles pero eficaces puentes entre gobierno y gobernados, vecinos y extranos.

El precio que hay que pagar para ello van de las amenazas y las agresiones, a la prisión, la desaparición y la muerte. México está incluido entre los países donde las garantías no existen para los periodistas. En lo que va del gobierno del presidente Vicente Fox, 15 periodistas han sido asesinados y dos están desaparecidos.

Es por ello que, según el representante del alto comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Amerigo Incalcaterra, el clima de agresiones a periodistas en México refleja la relación entre el crimen organizado y los funcionarios encargados de combatirlo. Este es un senalamiento que habría que investigar a fondo. Reporteros sin Fronteras menciona a Irak y a Filipinas donde más asesinatos de periodistas ocurren, y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), de la cual es miembro El Universal, ha pedido al gobierno de Cuba la liberación de 25 periodistas encarcelados por delitos de conciencia.

Además de las leyes, México se ha dado instituciones para nutrir la libertad de expresión, como el Instituto Federal de Acceso a la Información y, sobre todo, se ha robustecido una conciencia nacional que demanda el ejercicio pleno de la libertad de prensa.

Nada de ello ha impedido que, tan sólo en los cuatro primeros meses del presente ano, la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra Periodistas lleve registrados 11 atentados: 3 asesinatos, 3 agresiones y 5 amenazas. Es decir, un suceso cada 10 días.

El registro es importante, pero no basta. Son necesarias acciones definitivas para terminar con esa permanente amenaza contra los periodistas, provenientes sobre todo de grandes organizaciones criminales. Pero mientras éstas cuenten con la incapacidad o la mala voluntad de las autoridades que deben perseguirlas, la protección a los periodistas parece poco probable.

El gobierno actual ha sido incompetente para combatir la corrupción y para garantizar la seguridad de los periodistas; somos nosotros quienes bajo toda circunstancia seguiremos informando, a pesar de todo. No es lo ideal, pero así será. (El Universal)