La literatura, tierra de riesgos y encuentros

La literatura, tierra de riesgos y encuentros

En la literatura como en la existencia, lo más conveniente es vivir, aunque ello involucre un estado de riesgo permanente, afirmó enfático Eraclio Zepeda Ramos al hablar sobre su ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua ocurrido el pasado 23 de agosto.

Además expuso la imperiosa necesidad de “hacerse al mundo de las lenguas indígenas”, donde un cosmos aún indescifrado aguarda el lucero de la mañana que llegará cuando el mundo de la lingüística y las letras tengan cabida en el inconciente colectivo.

“Soy sucesor de Enoch Cancino Casahonda en poco más de año y medio de su fallecimiento. Es una altísima responsabilidad y honorífica posición”, dijo al ser cuestionado sobre su ingreso a la Academia, esto en la continuidad de entrevista realizada al prolífico poeta, luchador social y político nacido en Chiapas.

Para hablar de literatura –contrario a lo ocurrido en la conversación sobre Eraclio como primera persona– el escenario es el estudio del socialista hacedor de palabra. Zepeda está sentado junto a sus interlocutores en una cómoda silla rodeado por libros, sus libros y reconocimientos.

Eraclio Zepeda Ramos habló sobre las tareas que se ha propuesto tras el arribo a la Academia de la Lengua Mexicana. Éstas son dos grandes encuentros de escritores y lingüistas que se realizarán en los primeros meses del siguiente año. El primero llevará el nombre del personaje Carlos Antonio Castro, descrito por Zepeda Ramos como un lingüista nacido en El Salvador y hecho en Chiapas. Autor de la primera gramática del Tseltal. Compañero de trabajo de Rosario Castellanos y profesor en la Universidad de Veracruz.

Será -dijo- una gran reunión sobre las lenguas indias y los “peligros” que se ciernen sobre ellas. “Si cada vez que una lengua muere somos más pobres como hombres, cada vez que una lengua mexicana muere, somos más pobres como mexicanos. Por fortuna en Chiapas tenemos buena salud en nuestras lenguas”, agregó.

En tanto que el segundo rendirá honores a Enoch Cancino Casahonda, y será sobre las diferentes formas y usos del “español chiapaneco”. Las diferencias del cómo se habla, por ejemplo, en Comitán, Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, Chiapa de Corzo, Jiquipilas, y Cintalapa.

El escritor considera a la Academia Mexicana de la Lengua como un organismo serio que se dedica al análisis lingüístico de nuestro idioma, pero con un criterio muy nacional.

Explicó que durante mucho tiempo se pensó que debería ser un representante de la Academia Española de la Lengua, como si únicamente debería aceptar todo lo que los españoles dijeran, y ese no es nuestro camino. Nuestro camino es encontrar cuál es el idioma que estamos hablando.

“Este organismo está compuesto por gente muy escogida, con una obra hecha grande que no se limite al español y que contemple a las lenguas indígenas mexicanas”. Por ello, quizás, en su discurso de ingreso a ese reconocido espacio, Zepeda Ramos hizo un análisis de nuestra lengua y de la responsabilidad de los chiapanecos de conservar su propia habla.

Como asunto especial se encuentra el “voseo”, el reemplazo del pronombre “tú” por el uso de “vos”. A consideración del entrevistado, el voseo es una parte fundamental de nuestra cultura local. “Chiapas es la frontera norte del voseo, después de los chiapanecos no hay nadie más hablando de vos en México. Al sur, Centroamérica habla de vos, en tanto que en Sudamérica se habla así en Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Paraguay y Argentina”.

El territorio del voseo es gigantesco, dijo, pero en el sur hay una gran ventaja. Ahí es un voseo nacional. En cambio nuestro voseo es chiapaneco y nada más.

“Estamos en minoría absoluta en todo el país. Incluso algunas autoridades educativas federales no han entendido esto. Ha habido campañas en contra del voseo. Los gobiernos de la Revolución, los carrancistas hicieron una serie de llamamientos para erradicar la forma en la que hablamos. Por fortuna el pueblo es mucho más sabio y se defiende, aunque en algunas zonas como el Soconusco, donde además influyó la presencia de culturas europeas, prácticamente desapareció esta expresión”, explicó.

Literatura

Por otro lado, respecto del universo de la literatura, Eraclio Zepeda se asume, sin desestimar ninguna, con un creador alejado de las líneas y corrientes literarias. Es lo más sano, reconocer los escenarios literarios, tomar por asalto y las corrientes y escapar a crear su propio mundo de letras, escondido en el remanso de calma que significa la creación.

Aunque –dijo- evidentemente encuentro identidad en algunas corrientes, como el realismo, el humanismo y el realismo mágico, pero no con la visión absolutamente disparatada que se ha hecho.

El escritor Zepeda Ramos considera que existen buenas noticias sobre el estado actual de la literatura. Cree que los estudios de lingüística en México están en muy buen nivel, y que los pueblos indios están generando, desde hace unos años, un fenómeno extraordinario.

Expone que indígenas están escribiendo en su propia lengua y traduciéndose al español. Por ello se ha obtenido lo que llama “escrituras importantes” en lenguas indias en Chiapas.

Además, una característica fundamental de la literatura contemporánea es la presencia de la juventud en ella, sobre todo la presencia femenina. “Es muy importante que las escritoras estén en un número alto. Siempre ha habido magníficas escritoras, pero eran en pocas y ahora son muchas, además jóvenes”, indicó.

Creación literaria

Eraclio Zepeda Ramos continuó respondiendo a las preguntas que se le hicieron para conocer más sobre él. Rara vez se reacomodaba en la silla que eligió para atender la entrevista. A un costado estaba un librero repleto de obras de distintos autores, y detrás de su hombro derecho colgaba sobre una pared uno de los varios papeles grabados que ha recibido cuando le han entregado, en más de una ocasión, el Premio Chiapas. En tanto que tras su hombro izquierdo se veía el correspondiente que recibió 10 años después su esposa Elva Macías.

Hizo un recorrido por sus obras. “El primer libro que escribí se llama Benzulul. Un libro de cuentos creado entre mis 18 y 20 años de edad. Lo inicié en San Cristóbal de Las Casas y lo terminé en Xalapa. Es mi libro primogénito, le ha ido bien. Es bien recibido”, comentó y presumió que existe un aproximado de unos 350 mil ejemplares de esa creación suya.

En Cuba, como resultado de su experiencia militar, fue escrito el libro Compañía de combate que contiene poemas hechos en las trincheras con sus compañeros de revolución. La obra fue publicada por el poeta Fayad Jamís, y fue este mismo quien le publicó Asela, un poema de amor escrito por Eraclio Zepeda hace unos 32 años. “Me agrada que los muchachos lo siguen leyendo. Las parejas lo siguen leyendo, y lo siguen leyendo como se deben leer los poemas de amor: desnuditos y en la cama. Estoy muy contento de que siga vivo”, apuntó.

Aquí un fragmento de ese poema que leyó ante las cámaras de TVO Cuarto Poder:

“Eres la mar profunda habitada de sorpresa: hay peces extraños en tu vientre, sueños de marino en la baranda, viejos navíos sepultados en el fondo. En el centro que vibra con las olas guardas un nido brutal de tiburones, una perla que se agita entre mis labios, un banco de coral bajo el delirio. Tú eres la mar con alegres bocanadas, arenas que me cubren en la playa y algas que en mis puños se derraman. Tú eres la mar: me hundo en tus regiones, adentro, construyo, te alabo, ¡Hosanna! ¡Hosanna!”.

A su regreso de China, en donde fue catedrático universitario, escribió un libro de cuentos llamado Asalto nocturno. Éste ganó el primer Premio Nacional de Cuento. También el tercer libro se nombró Andando el tiempo e incluye los cuentos De la marimba al son, Don Checo que vuela, y Los pálpitos del coronel. Esa obra ganó el prestigiado Premio Villaurrutia. Posteriormente se dedicó a tareas diversas y por ello publicó poco. Su reencuentro con la escritura fue con Horas de vuelo, libro que inició con la idea de ser un cuento y terminó por ser una serie de textos de ese género con el tema de la aviación en Chiapas. Contiene la historia de un bombardeo a San Cristóbal de Las Casas, que como única víctima fue un gallo que para conocer toda la historia el lector deberá buscar un ejemplar de ese título, pues al solicitarle la narración de un fragmento, el escritor respondió: Yo tengo como experiencia y como decisión de vida, que cuento que publico, ya no lo cuento. Prefiero que vayan y lo lean.

Zepeda Ramos reveló que a su regreso de Moscú, en 1967, contó lo que sería su primera novela sobre la historia de Chiapas desde 1830 a 1930. Debieron pasar unos treinta años para que fuera escrita, y su creación le llevó al autor casi una década. Empezó a escribirlo en el 2000 cuando era embajador en París. Por la complejidad para conseguir fuentes históricas fiables y ante la previsión de que sería una obra numerosa en la cantidad de sus páginas, Zepeda Ramos decidió presentar esa creación en cuatro libros.

Aclara que es una sola novela que puede leerse sola o acompañada del resto de sus entregas. Cada una de ellas bajo un elemento natural -Agua, fuego, tierra, y aire-. La primera de ellas es Las grandes lluvias, le siguen Tocar el fuego, Sobre esta tierra y el último, que se estrenará en marzo del año siguiente, será El viento del siglo; en todas ellas contiene eventos importantes de la historia de México con la presencia de Chiapas.

Géneros

Don Eraclio Zepeda Ramos cuenta que a su regreso de China fue encasillado por sus contemporáneos literarios como escritor indigenista. Hecho que aclaró con el siguiente mensaje: Yo no soy indigenista. Yo escribo de indios, que es lo que mejor conocía. La literatura indigenista es otra cosa.

También se dijo ajeno a una corriente literaria. “La tarea de un escritor es procurar mantenerse al margen de las corrientes. Debe tener voz propia. La clasificación será cuestión de los críticos”.

Para la última parte -de esta segunda entrega- el maestro Eraclio Zepeda Ramos dio recomendaciones a la nueva generación de escritores: “Creo que un joven escritor debe formarse bajo dos hechos, leyendo y escribiendo”.

Además, dijo que considera importante que los escritores en formación busquen colegas de su edad, pues considera más importante el encuentro entre jóvenes de misma edad y en el mismo camino. Ello para crear círculos de lectura y crítica entre ellos, incluso el ingreso a escuelas de letras.

“Los jóvenes escritores deben leer, leer mucho. La primera fase es leer, que no es fácil porque no se acostumbra a leer en México”. Finalmente dijo: “El mundo de las Letras es un pasaje pagado al encuentro con el riesgo. Está allí, es cuestión de cobrarlo, si es que hay valor”.

Segunda de tres entregas.