Toda la carne de cerdo que llega a los mercados de Tapachula y municipios cercanos, así como a carnicerías, no es sacrificada en el rastro municipal, y de manera general, se realiza en forma domiciliaria en rastros clandestinos y por consecuencia, sin medidas de sanidad e higiene, por lo que existe riesgo de que un manejo inadecuado pueda ocasionar enfermedades al consumirla.
El director del rastro municipal de Tapachula y también empresario del ramo cárnico, Jorge Ortiz Arévalo, reconoció que en esta región la autoridad no ha regulado la matanza de cerdos y actualmente el sacrificio se realiza de manera domiciliaria, sin ninguna supervisión ni regulación sanitaria, a pesar de que el rastro a su cargo cuenta con la infraestructura para atender esta situación de salud.
Sobre el reciente evento en el municipio de Las Margaritas, en el que hubo un muerto y 20 intoxicados por consumo de carne de cerdo que se ofreció en una fiesta familiar, dijo que esto es una voz de alerta para tomar medidas de prevención y haya vigilancia en la matanza y la carne que se expende en los mercados.
Afirmó que la matanza de cerdos se realiza de manera domiciliaria y aunque hay experiencia en el manejo por parte de los introductores, no se hace el proceso con medidas de salud. Y, añadió, en caso de que el animal se encuentre con una enfermedad, no lo pongan en venta; en referencia a la que se vende en tiendas de conveniencia o supermercados, dijo que estas, como permanece más tiempo en anaqueles, los comerciantes les colocan químicos y conservadores para ese propósito.
Expuso que existe la necesidad de que la autoridad de salud regule la matanza, se supervise el proceso para garantizar las medidas de salud, que se certifique que la carne está sana y que además haya vigilancia en los mercados con la carne fresca que entra diariamente.












