El Inegi registra que 33 de cada 100 hogares en nuestro país tienen jefatura femenina, es decir, en esas casas quien lidera la familia es la mujer porque lo decidieron o porque hay un padre ausente, lo cual no se discute, solo se cuestiona cuando la madre falta.
Lo anterior lo manifestó Silvia Hernández, responsable editorial del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC), enfatizando que la maternidad es un mandato social que traen encima las mujeres históricamente, pero es una decisión propia el vivirla o no y eso debe reflexionarse.
Dijo que en nuestra cultura la maternidad define el carácter de identidad de las mujeres, un claro ejemplo es la celebración del 10 de mayo, todo lo que esa celebración implica socialmente y la cantidad de rituales que se realizan por ese motivo.
Durante su participación en el coloquio “Ser madre; dudas, mitos y desafíos”, maternidades deseadas, libres y elegidas, organizado por la Unicach, refirió que “no está mal que muchas mujeres adolescentes y jóvenes tengan la maternidad como una meta, pero el problema es colocarlo como un destino único”.
La maternidad es percibida tanto por mujeres como hombres como la experiencia fundamental que articula la vida de las mujeres, es decir, es el centro de su ser.
Las mujeres pueden ser exitosas en todos los ámbitos de su vida, pero si deciden no ser madres siempre habrá alguien que cuestione esa decisión y la haga menos, incluso diciendo que está incompleta.
“Sigue operando la maternidad como un mandato social, que nos dice tú puedes ser lo que sea, o pueden no ser nada, pero tienes que ser madre. En muchas familias les dicen a las mujeres que deben tener por lo menos un hijo para que no se queden solas”, comentó.
Consideró que socialmente a las mujeres les exigen mucho para ser madres y cuando lo son no hay apoyo, no hay guarderías suficientes financiadas por el Estado, por ejemplo; es decir, se las deben arreglar solas para salir adelante.
Si una mujer es madre tendrá el reconocimiento social porque la maternidad les da valía. Eso pasa en el caso de muchas adolescentes que se embarazan, tienen la idea de que las coloca en otro nivel, pero luego son criticadas porque tienen que trabajar sin poder disfrutar de su maternidad.












