La migración incrementa importación de granos

El abandono del campo es una realidad. CP
El abandono del campo es una realidad. CP

Chiapas, cuna de la milpa y productor de maíz por excelencia, se ha vuelto dependiente del grano que llega del extranjero. Detrás de esta realidad, se esconde una crisis multidimensional que combina inseguridad, migración y políticas públicas fallidas.

Durante un reciente recorrido por la entidad, Álvaro López Ríos, dirigente nacional de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, expresó que “El gobierno no ha hecho lo suficiente. La violencia que azota al país está expulsando a nuestros campesinos. No solo se van por falta de apoyos, huyen por miedo”.

En regiones que fueron emblema de la productividad, como La Frailesca, los campos muestran signos de abandono. Allí donde durante años se disputaban el premio nacional de la Mazorca de Oro —galardón que no llega a Chiapas desde 2009— hoy crece la maleza y el silencio.

Siembra y cosecha

La migración forzada ha roto el ciclo de siembra y cosecha, familias enteras han optado por dejar sus parcelas ante la falta de garantías para trabajar y vivir en sus comunidades.

“No somos el país autosuficiente que imaginan desde los escritorios oficiales. Somos un territorio con desplazados, con hambre, con campesinos que cruzan fronteras para sobrevivir”, enfatizó López Ríos.

Las cifras dibujan un panorama desolador. México importa en la actualidad el 90 por ciento del maíz amarillo que consume, y Estados Unidos se ha consolidado como el principal socio en esta ecuación, que deja a los productores nacionales fuera del juego.

Programas sociales

Frente a este escenario, el gobierno federal y estatal han echado a andar una serie de programas sociales enfocados en rescatar el campo chiapaneco. La apuesta, según han declarado autoridades recientemente, es recuperar la vocación productiva del estado y devolverle su lugar en el mapa alimentario del país.