La activista Lilith Pérez Hernández, responsable del área Educativa en “Una Mano Amiga en la Lucha contra el Sida” asociación civil, comentó que desde el 2018 observaron un incremento en la afluencia de personas LGBT y otros sectores, del triángulo norte de Centroamérica y países como Nicaragua y Cuba e incluso extra continentales.
Mencionó que desde el 2015 han analizado la migración de personas lesbianas, homosexuales y trans (LGBT), provenientes de Honduras, El Salvador y Guatemala en la frontera sur, enfocados en su misión de apoyarlos en su paso por el estado.
Las personas no heterosexuales se ven muchas veces obligadas a salir de forma forzada de sus ciudades, ya que incluso en algunos casos sus vidas corren peligro por amenazas de agresiones.
Manifestó que la migración de personas disidentes sexuales en Centroamérica se genera por el rechazo social en sus países de origen, lo que se replica durante su tránsito hacia Estados Unidos, principal país al que buscan llegar, al arribar a México por ejemplo o cuando solicitan el trámite de refugio.
Actualmente, la población LGBT sigue enfrentando la falta de recursos económicos, desempleo o empleos informales, teniendo que recurrir en muchos casos al trabajo sexual, una actividad también de importante riesgo; esta situación se acentuó durante la contingencia por la pandemia, poniendo en vulnerabilidad también su salud, ya que tienen que salir a buscar ingresos para poder vivir.
Además en el contexto de la pandemia se están enfrentando a la demora en los trámites migratorios, lo que genera estrés, incertidumbre y desesperación, por no saber qué pasará con su situación en el país, por el temor a ser deportados a su lugar de origen, del que salieron por amenazas y violencia.
Dijo que sumado a que son expulsados de sus familias de sus lugares de origen, de vivir discriminación en espacios públicos, religiosos, educativos y laborales, enfrentan acoso y ataques físicos por su orientación sexual o identidad de género durante su camino de migración.
La activista indicó que el cruzar la frontera entre Guatemala y México es angustiante y peligroso, porque se arriesgan a ser detenidos y deportados a sus países de origen, a sufrir agresiones por su identidad sexual y de género, o bien, a ser extorsionados por pandillas e incluso autoridades.
La prevalencia de la migración de personas LGBT pone en evidencia que no se han erradicado los problemas de discriminación y prejuicios, tantos en los países de origen como en las ciudades por donde pasan, ya que los riesgos a su seguridad también persisten.
Enfatizó que las mismas autoridades en muchos casos extorsionan a los migrantes, se han dado casos desde policías municipales, la Guardia Nacional, policías estatales, o de elementos de Migración; hace falta mayor apoyo hacia estos grupos, que los orienten para que sepan dónde pueden acudir por asilo.
No hay empatía a pesar de que muchas personas, mujeres trans principalmente, son sobrevivientes de explotación sexual y de agresiones en sus países de origen; aunque según las leyes y tratados internacionales tienen derecho al libre tránsito y a solicitar refugio.
Si bien muchas personas LGBT suelen migrar en grupo, esto no les ha garantizado su protección, ya que también son víctimas de agresiones y extorsiones, incluso pudiendo ser presas del narcotráfico.
Esta organización trabaja en diferentes acciones en relación al VIH, la salud y educación sexual. Su misión es contribuir a través de la educación popular para la incidencia en la defensa de los derechos humanos, sumándose al combate a la prevalencia del VIH e infecciones de transmisión sexual, entre las poblaciones con mayor riesgo y vulnerabilidad.












