La mujer que pierde la memoria pero no el cariño

Issa Maldonado * CP. A Margarita García le diagnosticaron Alzheimer mucho tiempo después de andarse olvidando de cosas que ella considera insignificantes -el número telefónico, la dirección de algún domicilio, ponerle sal a la comida- y mucho después de andar pagando caras consultas médicas sobre lo que la familia ya vislumbraba como un severo problema de pérdida de memoria.

-Seguía siendo cariñosa, pero se le olvidaban las cosas- dice su hija Janette González García.

Desde la sala de una institución federal en Tuxtla Gutiérrez, Janette, la hija mayor, cuenta la historia con motivo del Día Mundial del Alzeimer -enfermedad que afecta en promedio a uno de cada 150 mexicanos- que se celebra mañana.

-Había momentos en que ella estaba como ausente.

La familia, continúa la primera de los hijos, tardó cinco años en encontrarse con un neurólogo, quien le dio el dictamen de que se trataba de alzheimer. Entonces ya habían costeado tantas consultas que cada una, ahora, tiene un costo promedio de 700 pesos.

-El dictamen fue demencia de origen cerebro vascular.

En otras palabras, dice Janette, delgada, tez blanca y estatura media, casi las mismas características físicas de su madre, la señora Margarita García, que entonces tenía 58 años, padecía Alzheimer temprano.

-Nunca nos imaginamos que esa pérdida de memoria sobre cosas insignificantes fuera Alzheimer.

Janette González platica hoy con calma, sin esa desesperación, preocupación y congoja de cuando les notificaron sobre la enfermedad de su madre. Lo que ha venido a darle calma a ella y los demás familiares de Margarita es la asociación que hace dos años fundó la familia para buscar la integración de las personas con alzheimer en las familias y puedan desarrollar actividades que las haga sentir incluidas.

-Se llama Asociación Alzheimer Chiapas.

Margarita, quien ya había sido atendida por cinco neurólogos, fue la primera persona atendida y desde entonces la asociación ha beneficiado a siete personas más. Ésta asociación ha logrado que las personas con la enfermedad accedan a medicamentos a bajo costo o se les otorgue el servició básico de salud, ya sea en el IMSS o el ISSSTE.

Tras peregrinar ante médicos y tener dificultades en costear el servicio médico, con la asociación, dice orgullosa Janette, Margarita encontró el tratamiento que necesitaba. Fue así, continúa Janette, como surgió la asociación civil que aún no atiende a pacientes con alzheimer, pero desde su creación ha logrado reunir a seis familias más, quienes también atraviesan por el mismo problema.

La asociación, de entrada, busca evitar que las familias recurran a una decisión drástica, como la de internar en asilos a la persona que padece el mal.

-Mi madre -dice tajante- jamás será olvidada en un sitio así, pues aunque sabe que con el Alzheimer se olvida lo aprendido, la memoria afectiva, el cariño, no se pierde, por ello hay que fomentarla.

De acuerdo a especialistas, el alzheimer es la pérdida irreversible de las capacidades intelectuales, que incluye la memoria, la capacidad de expresarse y comunicarse adecuadamente, de organizar la vida cotidiana y de llevar una vida familiar, laboral y social.

-Se llega a un estado de dependencia total, llegando hasta la inmovilidad. En Chiapas, no existe un padrón del número de hombres y mujeres que padecen la enfermedad, ya que el sector salud no lleva un registro del número de enfermos. Existen casos en que la enfermedad es detectada diez años después, debido a que los diagnósticos preclínicos no son precisos, y en mucho de los casos el alzheimer es asociado con otras enfermedades relacionadas con la demencia. Es por ello, reitera Janette, que la Asociación Civil busca integrar a las familias para que éstas acepten la enfermedad de su ser querido y puedan garantizarle una mejor calidad de vida. Las que hasta el momento se han integrado realizan diversas actividades como pláticas, talleres, con la finalidad de que los enfermos se mantengan activos. Debido a que algunas de ellas han encontrado en el IMSS y el ISSSTE la negativa de atenderles sus pacientes, buscan apoyos para la obtención de los medicamentos a precios bajos; una persona con alzheimer genera un gasto promedio mensual de más de tres mil pesos.

-Y aquella familias que quieren acercarse a la asociación -dijo a modo de despedida-, pueden llamar a los teléfonos 66 3 64 11, 614 77 09 y 61 518 66 o escribir al correo alzheimerchiapas@gmail. Margarita, mi madre, ha encontrado, a través de ella, el tratamiento que necesitaba.