La música, onomatopeya de la vida

La música, onomatopeya de la vida

Para el profesor César Manuel González Pinto la educación rebasa el proceso enseñanza aprendizaje y privilegia la postura crítica hacia entornos específicos que permitan la reflexión y aperturen la puerta hacia lo trascendental.

En este proceso —dijo— el hombre como entidad en constante deconstrucción puede sujetarse en las artes como herramienta de transición.

Es poseedor de una vasta colección de música que va desde blues, jazz, folk, clásica, rock, pop, reggae y electrónica.

Entre el material que atesora pueden encontrarse —por ejemplo— trabajos del extraordinario músico e ingeniero de sonido Juan García Esquivel, un adelantado a su tiempo quien se obsesionó con el sonido estéreo, además de ser pionero del lounge; discos de la incomparable Lira de San Cristóbal, agrupación de la que emanó el bolero “Perfidia”; además del genial Toño Quirazco, pionero del ska en México.

Se cuenta también la edición original del primer L.P. de la Revolución de Emiliano Zapata quienes con “Nasty Sex” y “Ciudad perdida” lograron que el rock nacional traspasara fronteras; asimismo Erroll Garner, un virtuoso del piano y jazz.

Atesora también El lado oscuro de la Luna, de Pink Floyd, y En la corte del rey carmesí, de King Crimson.

Los contraculturales Ramones, los revolucionarios Beatles y Rolling Stones, el genio literario y musical Bob Dylan, las extraordinarias versiones sinfónicas de “Las pinturas en exhibición” que nos legaron Isao Tomita y el trío Emerson, Lake and Palmer; también destaca entre la colección Elvis Presley, el indiscutible rey del rock, entre otros.

Al respecto, el profesor e intelectual chiapaneco explicó que desde su perspectiva, la música es más sublime expresión de las emociones.

“Estamos conectados con la música desde nuestro origen, en el nacimiento de nuestra especie y el nacimiento como seres humanos”.

El hombre primitivo escuchó los sonidos de la naturaleza, buscó la manera de reproducirlos a través de la construcción de diversos objetos que al ser golpeados, rayados, rasgados o soplados produjeron las esperadas ondas sonoras, dijo.

Argumentó que la música ha acompañado al ser humano a través de su historia como especie y a través de su historia como individuo en un complejo proceso en el que con la aportación creativa de muchos fue haciéndola cada vez más elaborada y diversa, tanto en la construcción de instrumentos como en su concepción, ejecución y producción.

Hoy ha alcanzado un altísimo nivel de desarrollo dando lugar no solo a elaboradas composiciones orquestales sino también a obras de alto valor literario y filosófico dentro de la música contemporánea y popular.

Realizando una acepción filológica, planteó como premisa que siendo la música de capital importancia en nuestras vidas, es importante reflexionar sobre que tanto sabemos de ella, si estamos preparados para entenderla, conocerla documental y auditivamente

En este sentido y a la luz de las nuevas tecnologías es importante diferenciar lo musical de lo comercial, pues es necesario abordar a la música desde un sentido crítico que abone a nuestro capital cultural, pues lo que oímos es reflejo de lo que somos.

Finalmente dijo que gracias a extraordinarios seres dotados de capacidad creativa ha podido generarse, expresarse y acumularse el capital musical que hoy se conoce.

Gracias a la música hemos podido no solo encontrarnos con quienes la amamos sino que al dársenos el privilegio de poder conocerla.

Destacó como onomatopeyas de lo músical y la vida a Aretha Franklin, Elvis Presley, Ray Charles y en el virtuosismo de ejecutantes como Jimi Hendrix, Neil Peart, Keith Emerson, Mike Oldfield, entre otros.