Este 1 de octubre se celebra el Día Internacional de la Música, como una oportunidad para honrar a todos los músicos y los estilos que disfrutan y comparten todas las personas, en el sentido de unir y compartir un mismo sentimiento.
La fecha fue establecida por la Unesco en 1975, para conmemorar sus diversas manifestaciones y su trascendencia a nivel internacional; pero fue la Sociedad Internacional de Educación Musical quien dio un impulso a la celebración en 1980, al declararlo como Día Internacional.
Su creación fue idea de Lord Yehudi Menuhin, para promover la música entre todos los sectores de la sociedad y los ideales de paz y amistad entre los pueblos de la Unesco, así como alentar el intercambio de experiencias y la apreciación mutua de sus valores estéticos.
El Consejo Internacional de la Música fue creado en 1949, en base a un requerimiento hecho por el director general de la Unesco. Su objetivo inicial era asesorar a la organización en todo lo relacionado a la música.
Hoy en día se impone como la red más grande de organizaciones e instituciones en pro de la música en el mundo. Su objetivo es promover el valor de la música en la vida de todas las personas.
A pesar de tener un título de Día Internacional, este día aún no ha sido unificado alrededor del mundo y tiene variaciones en cuanto a su nombre y fecha; por ejemplo en países como Colombia, España, México, Argentina, Perú y Venezuela conmemoran el arte musical con la llamada “Fiesta de la Música”, el 21 de junio de cada año.
Por otro lado, algunos países cambian esta fecha e incluso su origen, tal como es Chile e incluso también en México, donde celebran el Día Internacional de la Música conmemorando a Santa Cecilia el 22 de noviembre de cada año, reconociéndola como la patrona católica de los músicos.
Referente en Chiapas
En nuestro estado, un referente en la promoción del arte de la música y sus diferentes manifestaciones es la Facultad de Música de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), que nace precisamente el 2 de octubre de 1975 en las instalaciones de la Escuela Primaria “Fray Matías de Córdoba”.
Posteriormente se trasladó a la 2ª avenida Norte y 1ª Poniente, frente al parque de Santo Domingo. En 1979 los directivos consiguieron el edificio en el que se ubica hasta la actualidad, en 2ª avenida Norte y 18ª calle Oriente, el cual fue inaugurado en 1982.
La escuela es incorporada al Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas (Icach) y en 1988 pasa a formar parte del Instituto Chiapaneco de Cultura, pero un año después vuelve a pertenecer al Icach, mismo que en 1995 fue reconocido como Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach).
En 1982 la oferta educativa que funcionaba bajo el nombre de Técnico en Enseñanza Musical, no contaba con el respectivo registro oficial ante la Secretaría de Educación Pública, sin embargo, se logró extender una constancia de estudios a los alumnos y alumnas que finalizaron el programa.
Fue para el año de 1989 cuando entró en vigor el primer plan de estudios con validez oficial de la Dirección General de Profesiones, con el nombre de Técnico Instructor en Educación Musical, que comprendió nueve semestres con un total de 211 créditos y un listado de 52 materias.
En 1991 entró en vigor el segundo plan de estudios, siendo una modificación del anterior, ahora con el nombre de Técnico Profesional en Educación Musical, cuyas características particulares fueron la inclusión del área pedagógica en los primeros semestres y la reducción de nueve a seis semestres en la materia de solfeo.
Egresada y docente
La doctora Glenda Courtois García es egresada y actualmente docente de la Facultad de Música de la Unicach.
Ella forma parte de la segunda generación del primer plan de estudios de la Licenciatura en Música Instrumentista y fue la primera egresada de piano del estado.
Ha dado clases a nivel técnico, posteriormente de manera formal. En el 2008 realizó una maestría y especialidad en la Universidad de Illinois. Regresó a Chiapas en el 2011.
En el 2013 obtuvo una beca Prodet para estudiar el doctorado en la Universidad de Arizona, que terminó en 2017, para después reincorporarse en el cuerpo académico de la facultad.
La docente comenta que de niña quería hacer muchas cosas: gimnasia, veterinaria y otras cosas. La música no le pasó por la cabeza hasta los nueve años de edad, porque en la iglesia a la que acudía había un pianista y le generó interés dicho instrumento.
Continuó sus clases de música hasta la preparatoria y cuando estaba a punto de egresar, se encontraba en la encrucijada de decidir qué carrera profesional estudiar, ya que sus padres eran ingenieros y también tenía cierto interés en ello, pero le ganó la música.
Actualmente en la Facultad de Música ocupa el cargo de coordinadora de la maestría en Música, un área donde dice se aprende cada día, además continúa impartiendo clases; aunque a veces es complicado acoplar ambas labores, sigue trabajando para ayudar a más jóvenes.
Manifiesta que la pandemia vino a cambiar totalmente las actividades académicas, al igual que todos los rubros. Si bien hay medios tecnológicos para seguir actividades, en ocasiones no posible hacerlo, porque no todos los alumnos tienen acceso a las plataformas.
El confinamiento domiciliario y la suspensión de actividad conllevaron un proceso de adaptación para todos. En el caso de las materias teóricas que imparte, se pudo seguir con las actividades en línea; en el caso de las prácticas sí hubo un poco de dificultad al momento de acoplar las notas de los instrumentos a través de la tecnología a distancia.












