Ante los retos y las dificultades que “cada día son más difíciles de ir afrontando”, la Navidad trae luz donde hay oscuridad e ilumina a cuantos atraviesan las tinieblas del sufrimiento, estableció el obispo de la Diócesis de Tapachula, Jaime Calderón Calderón.
Por ello, en su mensaje navideño llamó a la sociedad “volver la mirada al Señor y contemplarlo ahora como niño; nos permita sentirnos afianzados interiormente por su cercanía amorosa y nos posibilite afrontar los retos y problemas venideros con fe y esperanza”.
Dijo que entre los problemas actuales se encuentran “la crisis migratoria, el narcotráfico, los homicidios, los secuestros, la promoción del aborto y eutanasia, la deforestación y poco cuidado de la naturaleza y los pocos empleos”.
Advirtió que “la incertidumbre de un gobierno que trata de ir resolviendo los asuntos pendientes, la economía que encarece algunos productos básicos, entre otras situaciones van empujando a que estos días los vivamos con un sentido de desesperanza y desilusión”.
Ante ello insistió en su exhortación a “volver la mirada al Señor”, en estas fiestas de Navidad y evitar “pasar estas fechas distraídos en las prisas y los ruidos que se van haciendo cada vez más característicos de estos días”.
En su mensaje con motivo de la Navidad, monseñor Calderón Calderón recordó la intención de San Francisco de Asís quien fue el que realizó el primer nacimiento viviente en la historia y que actualmente son una tradición.
“El señor Jesús, el hijo de Dios, viniendo a este mundo y hacerse hombre como nosotros, encuentra sitio donde los animales van a comer.
El heno se convierte en el primer lecho para Aquel que se revelará como el pan bajado del cielo”.
“Esta bella tradición de nuestras familias que en los días previos a la Navidad preparan el belén o nacimiento como le llamamos en la región, como también la costumbre de ponerlo en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, en las cárceles, en las parques, es realmente un ejercicio de creatividad”, indicó.












