"A punta de autoelogios, los políticos mexicanos buscan ""el cambio"" prometido en cada campana. Presumen supuestos logros históricos pero al llegar las cuentas, anos después -exceso de escándalos mediáticos-, nos enteramos de que el empleo, la seguridad y el cuidado al ambiente siguen en el mismo punto del horizonte. Ahora que organizaciones civiles, autoridades locales e investigaciones periodísticas confirman el fracaso del programa ProÁrbol, funcionarios federales responden con la negación. Una vez más.
No hay que perder de vista los hechos: las versiones más optimistas, provenientes del gobierno federal, indican que murieron 42% de los árboles plantados mientras que organizaciones civiles dan cuenta de 90%. Lo incuestionable son las imágenes de los páramos sin árboles que conforme pasan los días se van acumulando.
El diario Noreste de Sinaloa muestra un terreno de cinco hectáreas a las afueras de Culiacán, donde oficialmente se planeaban plantar 5 mil árboles. Hoy sólo puede percibirse la siembra de su ausencia. Eso sí, para la foto estuvieron presentes Georgina Kessel Martínez, secretaria de Energía, y el gobernador del estado, Jesús Aguilar Padilla, quienes, junto con ninos, participaron en la ""jornada nacional Planta un Árbol y Sé Parte de la Historia"", a propósito del cual se sembraron 5 millones de árboles sólo ese día.
Recordemos: en Chiapas resulta imposible comprobar el destino de 40% de los 45 millones de pesos destinados a conservación y restauración en 2007. Por eso sale a relucir que desde 2008 la Secretaría de la Función Pública (SFP) tenga cinco expedientes abiertos sobre el ProÁrbol por denuncias de corrupción.
Quizá lo peor es que, frente a los hechos, no hay rectificación, sino adjetivos. En entrevista radiofónica, el titular de la Comisión Nacional Forestal, José Cibrián Tovar, dijo: ""El programa va muy fuerte, muy sólido y va madurando"". Y anadió: ""Hemos tenido y tenemos una cantidad importante de auditorías (...) No se le puede pagar a alguien y no reforeste o al revés, porque hay un convenio que se firma en cada uno de los procesos"". Aunque esa fue su intención, no logró refutar nada de lo expuesto en este diario.
Si el funcionario deseara realmente esclarecer ante la opinión pública las irregularidades, desmantelaría, con datos e imágenes, las afirmaciones, o por el contrario, daría a conocer acciones para evitar que sucedieran en adelante.
Difícil hallar una mejor explicación a los pretextos de la clase política mexicana que la tesis de Sara Sefchovich: ""La mentira es la esencia de nuestra vida pública: promesas incumplidas, proyectos no realizados, cifras manipuladas, informes falsos. Han inventado un país maravilloso que habla de logros y avances, respeto y cuidado, apoyo y solidaridad, gestión y acción, pero los ciudadanos no vemos con claridad hacia dónde vamos"".
El gobierno mexicano presume a nivel internacional un ProÁrbol cimentado en resultados esperados, no confirmados. Por eso Naciones Unidas reconoció a México en materia de recuperación y conservación de sus bosques; nunca reparó en contrastar los informes oficiales con la realidad.
Al maquillar hechos de manera sistemática los encargados de justificar políticas públicas fallidas desconocen o minimizan a la opinión pública; ciudadanos que hacen el trabajo que deberían hacer otros: vigilar a quienes se dicen servidores públicos. (El Universal)
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