La otra cara del uso de la tecnología nuclear

Chiapas participa en la producción de insectos estériles para combatir el gusano barrenador. CP
Chiapas participa en la producción de insectos estériles para combatir el gusano barrenador. CP

Cuando se habla de tecnología nuclear en América Latina, se destacan centrales eléctricas, nuevos reactores y capacidad para generar megavatios. Sin embargo, el sector también tiene aplicaciones que ya están en operación y que van más allá de producir electricidad, entre ellas el uso de la radiación para el control de plagas agrícolas y pecuarias.

De acuerdo con el análisis presentado por Pro Nu-Clear, Nuclear Summit & Expo LATAM, México forma parte de esta actividad a través de distintas aplicaciones nucleares, entre ellas la Técnica del Insecto Estéril (TIE), utilizada para reducir la reproducción de determinadas plagas.

En el caso de Chiapas, el país opera en el estado una de las plantas de cría más grandes del mundo relacionadas con esta técnica, utilizada dentro de las estrategias para combatir al gusano barrenador del ganado (GBG).

El procedimiento consiste en irradiar a los machos para esterilizarlos y posteriormente liberarlos en las zonas donde se busca controlar la plaga. 

Al reproducirse con hembras silvestres, se reduce la posibilidad de que exista descendencia y, con ello, la población del insecto.

El material señala que durante 2025 y 2026 el gusano barrenador reapareció en el corredor que comprende Centroamérica, México y Estados Unidos, mientras que el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) reportó la liberación de cientos de millones de moscas estériles en el sur-sureste.

De esta manera, Chiapas aparece dentro de un sector nuclear que no está relacionado directamente con la generación de electricidad, sino con una aplicación en el campo mediante el uso controlado de radiación.

México cuenta con infraestructura para otras aplicaciones de la tecnología nuclear. Entre ellas menciona al Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ), el reactor TRIGA del Centro Nuclear y una línea de radiofármacos que incluye kits, lutecio-177 (Lu-177) y yodo-131 (I-131), comercializados para usuarios autorizados por la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS).

A diferencia de los grandes proyectos de generación eléctrica, estas actividades forman parte de una industria que requiere investigación, regulación, seguridad radiológica, mantenimiento y servicios especializados.

El análisis plantea que esta infraestructura representa una parte del sector nuclear latinoamericano que suele quedar fuera de las discusiones enfocadas únicamente en los llamados reactores modulares pequeños (SMR).

En ese panorama, México también cuenta con la Central Nucleoeléctrica Laguna Verde, en Veracruz. El documento refiere que la Unidad 1 tiene licencia hasta julio de 2050 y la Unidad 2 hasta abril de 2055.

Mientras tanto, otros países de la región avanzan en proyectos relacionados con investigación, producción de radioisótopos y extensión de vida de centrales existentes.