"Heriberto Ortiz * CP. ""La muerte es como la primavera"". Aseveró molesto y enfático, disimulando un azote de mesa, el sacerdote católico José Isabel González, al ser cuestionado entorno a la existencia de una agrupación religiosa local que se dice adoradora de la ""Santa Muerte"".
Al Sur Oriente de Tuxtla Gutiérrez hay una habitación a medio caer, cuyo interior la hace de capilla de la ""Santa Muerte"".
El lugar ha estado allí desde hace más de siete anos. ""A la también llamada ""Nina Blanca"", la visitan políticos, artistas, jóvenes y muchos más"", afirmó con cierto aire de orgullo un visitante que abandonaba el lugar.
El espacio que ocupa el recinto no es mayor a unos cinco metros cuadrados, es una galera lúgubre de láminas, cementada rústicamente, mal iluminada y en cuyo interior, una efigie de más de dos metros con la figura de lo que llaman ""Santa Muerte"" completa el espacio.
Al entrar al cuarto -en cuanto los ojos se acostumbran a la oscuridad- una inscripción da la bienvenida. ""Aquí no se hacen milagros, ni se devuelve dinero"" reza el letrero. Posteriormente se observan cinco bancas perfectamente alineadas de frente a la figura de la ""Nina"", ataviada con finas ropas y una especie de lanza en la mano derecha. La imagen da la impresión en todo momento de estar a punto de caer. Al pie de la imagen; veladoras, manzanas y pequenas figuras de barro, completan el tocado del altar. Un aire pesado golpea a la capilla, las láminas suenan violentamente, las ropas de la ""Santa"" se agitan al ritmo de la brisa suave y los pasos de un hombre que sale al encuentro.
""La Santa Muerte no es el Diablo"". Vocifera el encargado del lugar al tiempo de senalar con su dedo índice el perfil de la figura, la cual iluminada por un rayo de sol que se filtra entre las comisuras de las láminas le otorga un aspecto de vivacidad.
Posteriormente y tras dar una pequena explicación histórica -incoherente además de no solicitada- invita a pasar al recinto argumentando que ""La Santa"" a todos protege, agrega que basta con pedirle las cosas con fe para que ella conceda los favores.
Sólo en ese momento uno se percata que el anfitrión de unos 40 anos de edad, lentes gruesos que ocultan ojos dispares y mirada enérgica, viste pantalones cortos, camiseta y un extrano lienzo en la cabeza. Yo también doy consultas, no aseguro nada pero si puedo ayudo, concluye obligando con los movimientos corporales a observar un segundo letrero: ""Consultas 100 pesos"".
El lugar tiene un ambiente pesado, no hay a dónde voltear. Por doquier elementos sincréticos y llenos de energía obligan a regresar la mirada. Pero no hay a dónde. Figuras de ""La Nina"", manzanas con olores extranos, viento helado, espejos que giran entorno a la puerta y la mirada observadora del religioso obligan a ser breve en miramientos, comentarios y tratar de sentir lo menos posible
""La capilla tiene intención de convertirse en templo. Aquí vienen a visitar a la ""Santa"" una infinidad de personas, sobre todo los sábados. Aquí no hay clases sociales, además ""La Nina"" no es ningún mal, aquí pasan cosas que nadie imagina, basta con preguntar a los creyentes, pero si todos conocieran las cosas que aquí suceden terminarían por entendernos"", concluyó el adorador.
Finalmente al salir del recinto y dar una última mirada uno obtiene cuenta que la ""Santa Muerte"" está apunto de caer, el altar está vació, los espejos siguen agitándose aún sin viento, el cuarto es más oscuro de lo que parecía en primera instancia. Sin embargo, las miradas inconclusas del solitario hombre que permanece a las puertas del lugar obligan a claudicar cualquier intento de regresar tras las espaldas.
La otra santa
se queda atrás
En este contexto de devoción, la Subsecretaría de Asuntos Religiosos del Gobierno del Estado, organismo encargado de la regulación en materia, senaló no tener registro de dicha agrupación.
Agregó que la existencia de esta congregación es desconocida, sin embargo ni la capilla ni sus seguidores estarían incurriendo en ningún delito, senaló. En este sentido, José Isabel González, párroco auxiliar de la Arquidiócesis de Tuxtla en la Catedral de San Marcos, senaló que las creencias en la ""Santa Muerte"" no son más que palabrerías, mentiras que enganan a católicos incompletos e ignorantes que se dejan enganar por charlatanes. Abundó que la muerte no puede ser objeto de veneración, puesto que para ser ""Santo"" es necesario haber existido... haber sido persona, por cuyo excelente comportamiento religioso, fue santificado.
Agregó que la muerte es un estado abstracto de los espíritus. ""La muerte es un estado al que el hombre llega al fin de sus días y debe prepararse como católico pare ella, la muerte no es santa porque no existe carnalmente"", puntualizó el párroco.
En esta plataforma, el antropólogo social Emilio Duarte Salinas senaló que para entender el fenómeno de la adoración de la muerte en México es necesario trasladarse a la conciencia colectiva prehispánica. Para el especialista, las veneraciones a la muerte están íntimamente ligadas a la necesidad de continuidad y trascendencia del hombre. Es decir el hombre como sujeto tiene una íntima relación con la muerte en todo momento, pues de ella depende su continuidad. Aunque bien es cierto que con el paso del tiempo esta devoción de ha desvirtuado, como en el caso que generaron anticlericales y masones, quienes durante el gobierno de Lázaro Cárdenas querían subrayar la identidad prehispánica de lo mexicano. Y muy probablemente dieron origen al culto de la ""Santa Muerte"", senaló.
En este sentido, habrá que esperar que la tolerancia y el respeto sean la línea por donde -más allá de las creencias religiosas- los diversos grupos devotos se conduzcan. Pues en una región como Chiapas donde la fe ya ha cobrado cientos de víctimas, lo último que los ""muchos dioses"" necesitan son agresiones.
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