La paradoja de Obama

"Con un desparpajo que empezamos a conocerle los latinoamericanos, Barack Obama nos hizo un reclamo socarrón: ""Los críticos que dicen que Estados Unidos no ha intervenido suficiente en Honduras son la misma gente que dice que estamos siempre interviniendo y que los yanquis deben salir de América Latina. Eso indica hipocresía en su posición sobre las relaciones entre Estados Unidos y América Latina"". Tiene razón: no se puede querer todo a la vez. Bajo ese doble rasero el vecino estará siempre condenado a salir mal parado.

Como latinoamericanos vale recibir la crítica a partir de la buena fe. Obama se lo ha ganado. Con todo, con respecto al tema puntual del golpe de Estado en Honduras, habría que reclamársele al habitante de la Casa Blanca la falta de respaldo que su gobierno ha tenido para con el punto de vista de la Organización de los Estados Americanos. De su gobierno no se esperaría nada más, pero tampoco nada menos. Construir una solución desde ese órgano multilateral sería una manera de mantenerse a salvo de cometer errores.

Se agradece al presidente estadounidense la sinceridad de su juicio pero, en honor a la verdad, lo único que no se vale en este asunto es lavarse las manos.

En efecto, no se trata producir expectativas excesivas hacia la Casa Blanca, sino de pedirle a Estados Unidos solidaridad frente a las posiciones del resto de las Américas. Plantear el asunto desde la disyuntiva extrema que por un lado coloca imperialismo y por el otro a la indolencia es una forma inteligente, pero indeseable, de eludir responsabilidades.

Siendo un hombre sincero es de suponer que a Barack Obama no le molestaría recibir de vuelta una dosis de sinceridad latinoamericana. (El universal)

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