La pasarela azul

"El próximo miércoles, fecha en que se cumplen cuatro años exactos de su accidentada y audaz toma de posesión, el presidente Felipe Calderón ha mandado organizar un evento en el que hará un recuento y un balance, desde su propia visión, de lo que han sido estos dos primeros tercios de su administración.

En el Centro Banamex, al norte de la ciudad, han sido citados invitados especiales, entre los que se encuentran personalidades del mundo empresarial, la política y los medios, para escuchar un mensaje presidencial sobre estos cuatro años de calderonismo. Y después del discurso del Presidente, cada secretario del gabinete tendrá una especie de mesa de diálogo e interacción con un grupo de invitados con los que hablarán de la problemática actual en cada uno de sus campos.

Será interesante ver y escuchar el mensaje presidencial y cómo percibe Calderón cuatro años en los que, sin dejar de mencionar los avances que haya logrado, los indicadores importantes para la población -seguridad, niveles de violencia, precios y salarios, competitividad de las empresas, creación de empleos, pobreza y desarrollo humano- muestran graves retrocesos documentados por organismos nacionales y extranjeros, oficiales y civiles.

Por más que el Presidente hable de un ""país que está en paz"", la percepción y la realidad de muchos ciudadanos de amplias regiones del país dice lo opuesto. Un país convulsionado por la violencia, donde la intranquilidad, el miedo y en algunas zonas la muerte, se han vuelto algo cotidiano. Mexicanos que se sienten abandonados por un Estado y por autoridades de los tres niveles de gobierno totalmente ausentes, y que deciden armarse y autodefenderse, aunque en ello les vaya la vida.

U otros mexicanos que atemorizados por el imperio de la ley de los criminales, huyen de sus propios pueblos y se refugian donde pueden; desplazados del miedo, refugiados en su propia tierra. O los ciudadanos que, con cierto nivel económico, prefieren abandonar el país y cruzan la frontera, eso sí con visa, y se llevan su vida, su familia y a veces hasta sus negocios a ciudades de EU -San Antonio, McAllen, Dallas, Houston- que los reciben por cientos, sabedores de que son mexicanos pudientes que van a fortalecer sus economías locales.

¿Algo de eso se oirá en el mensaje del Presidente este 1 de diciembre? Quién sabe. Es mucho más probable que Calderón nos hable de su visión optimista de una economía que se recupera -ahí sí sostenida en buenas cifras macroeconómicas y un flujo de inversiones extranjeras crecientes- o de una ""lucha contra los criminales"" en la que ""los estamos mermando"" y la violencia es un reflejo de ello. Un discurso en el que las muertes de civiles inocentes -más de 100 en los últimos meses, según recuentos periodísticos- son una cifra muy lamentable y motivo de ""condenas enérgicas"" y de sentidos pésames, pero al final un ""daño colateral"" y necesario si queremos ganar esta guerra.

Por lo pronto, en espera de ver el tono y el contenido del mensaje de Calderón, lo que algunos ya perciben en el evento del miércoles es una innegable intención política para hacer de esta conmemoración de los cuatro años de que se sentó a empujones y gritos en la silla, una pasarela política para los presidenciables del PAN.

Porque por el Centro Banamex desfilarán lo mismo Ernesto Cordero que Alonso Lujambio o Heriberto Félix Guerra; incluso estará ahí Javier Lozano Barragán, a quien panistas de la cúpula sugieren no dar por muerto en la carrera presidencial. Y serán inevitables los comentarios y las comparaciones en sus presentaciones. Tal vez ese, y no el balance autocrítico, algo por lo demás ausente en este gobierno, es el objetivo de ese gran evento de 1 de diciembre. ¿Será que Calderón se decidió por fin a soltar a la flaca caballada azul y empieza el trote?

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