La piel como lienzo

La piel como lienzo

Uno de los clichés más comunes en torno a la delincuencia, son los tatuajes. En lugar común para identificar al maleante.

Por fortuna, estos prejuicios se están viniendo abajo.

Lejos del estigma, hoy en día familias completas llegan al estudio del tatuador, disfrutando y divirtiéndose con la experiencia visual de ver aparecer poco a poco los íconos sobre la piel, convertida en lienzo pictórico.

Licenciado en Diseño Gráfico, abrevó de las exposiciones de los museos de la Ciudad de México y la obra de otros tatuadores. El arte lo llevó por distintas técnicas y formatos, incluso estuvo al frente de alguna cátedra, pero “su felicidad”, asociada a sus sueños, era el tatuaje.

Reconoce tener en José Guadalupe Posada una gran influencia en el modo de abordar la muerte.

Junto a Chuchín, Tania es alguien fundamental en su proyecto de generar un centro cultural donde diversas formas del arte se den cita. Su pareja sentimental es chef, “una artista de la cocina”, como él dice. Juntos dan aliento a Calaveras y Diablitos, su proyecto artístico.

Más difícil de enfrentar que la crisis económica, es la crisis de los prejuicios, aseguran sin dudarlo.

Tania confirma lo que es una constante en el mundo del tatuaje: los motivos, nombres, frases y rostros tatuados son de personas con las que existe filiación emocional. Nueve de cada diez clientes, hombres y mujeres, son profesionistas y es muy común que vengan en pareja a tatuarse, explica.