La pólvora no es un juego

La pólvora no es un juego

Diciembre, uno de los meses que más espera la población por las reuniones familiares o simplemente para descansar de las jornadas laborales, también se ha convertido en las fechas que más preocupan por los casos que se presentan de niños y niñas que resultan quemados por el uso de la pólvora.

Gabriela Escudero Aramoni, delegada en Chiapas de la Fundación Michou y Mau, describió que en los festejos decembrinos se han reportado hasta 35 incidencias en un solo mes de menores de edad con alguna quemadura.

En estas fechas los accidentes de este tipo se elevan hasta un 20 %, por eso es importante que las familias no usen como un juego la pólvora, ya que las consecuencias pueden ser catastróficas. Las familias deben evitar que queden al alcance de los menores los recipientes con agua caliente, debido a que es la primera causa de quemaduras.

Preocupación extendida

El personal de Urgencias del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha reportado que al cierre de año —además de accidentes vehiculares—, niños y niñas con quemaduras son de los principales casos que se atienden; en algunas situaciones los desenlaces pueden ser fatales.

Para el Patronato de Bomberos en la capital de Chiapas, también es importante que madres y padres de familia realicen acciones preventivas para evitar la compra de juegos artificiales, debido a que una persona puede quedar mutilada o con quemaduras de tercer grado después de que los artefactos explotan cerca del cuerpo.

Para tener una idea de lo antes mencionado, usar las conocidas “palomas” (que segundos después de encenderlas explotan) pueden dejar sin una extremidad a un menor de edad si se comete algún descuido.

Festejos cautelosos

Chiapas es una de las entidades que tiene un número considerable de comunidades que en diciembre se exponen a bajas temperaturas; en algunos hogares se utilizan fogatas para resguardarse del frío, acción que puede ser un riesgo para la salud ya que en muchos casos las familias dejan gasolina muy cerca del fuego.

“Todas las luces de bengala, los cuetes, cohetones, brujitas, todo esto parece atractivo y la gente no le da la importancia que tiene”, remarcó Escudero Aramoni.

Gastos millonarios

Cuando un menor de edad sufre de alguna quemadura grave, la fundación envía a la persona al Hospital Shriners, ubicado en Galveston, Texas (Estados Unidos), para que especialistas brinden atención más especializada.

Los accidentes en el mes de diciembre, por el uso de la pólvora, pueden ir desde perder un dedo, una extremidad, el oído, la vista y hasta la vida. En el estado ha ocurrido dicha situación con explosiones que han provocado la muerte de infantes.

Debido a lo complicado que resulta adaptarse a un cuerpo quemado o sin alguna extremidad, la fundación brinda un acompañamiento a los pacientes hasta que cumplen la mayoría de edad, de esa forma se atienden las secuelas físicas y psicológicas.