La reunión de Nuevo Laredo

"Nuevo Laredo, escenario de una parte de la desbordada violencia del crimen organizado que ha hecho víctimas también a los periodistas encargados de informar sobre ella, ha sido lugar de encuentro de informadores para llevar a cabo el seminario ""Narcotráfico: investigación y cobertura noticiosa"", organizado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Esta vez, la reunión de los representantes de un centenar de medios de comunicación de gran prestigio rebasó los intercambios de experiencias para culminar con el lanzamiento del Proyecto Fénix, integrado por periodistas, con la misión de investigar y rastrear las noticias encomendadas a los reporteros sacrificados cuando realizaban su delicado trabajo.

De ahí surgirán las pistas dejadas por los comunicadores en sus informaciones, apuntes, notas de trabajo, grabaciones, fotografías, agendas y directorios, para ir identificando a los personajes buscados, interrogados o delineados por el trabajo reporteril. Ese es un camino obvio para la gente de prensa, aunque no parece haber sido seguido por los agentes policiacos.

El Proyecto Fénix es un paso decisivo de los periodistas agrupados en la SIP, ante la falta de resultados de los investigadores, ilustrado ayer mismo por la denuncia del grupo de trabajo de seguimiento de las agresiones a periodistas y medios, de la Cámara de Diputados, que comprobó que el teléfono destinado hace medio ano por la Procuraduría General de la República a la atención de periodistas agredidos, no contesta. Es decir, fue un acto más propio de las relaciones públicas que de una seria atención policiaca.

El primer asunto encargado a los reporteros del Proyecto Fénix es el relativo a la desaparición, hace 300 días, del reportero de El Imparcial, de Hermosillo, Sonora, Alfredo Jiménez Mota, cuando investigaba un caso de narcotráfico. El resultado de las investigaciones será difundido, en principio, por los 40 periódicos de México que pertenecen a la SIP, y podrá ser contrastado con los resultados de las pesquisas policiales. Esta acción fue prevista en la Declaración de Hermosillo, de la SIP, emitida el 30 de agosto pasado.

La generación de estos reportajes y su publicación coordinada masivamente permitirá la conformación de una red de solidaridad con los periodistas de la frontera, en la que queden incorporados representantes de la sociedad civil y agencias del gobierno. Este seminario, al que asisten periodistas de México, Colombia, Estados Unidos y Venezuela, dará resonancia internacional a su proyecto y promoverá la capacitación en el desempeno del periodismo de alto riesgo, como el de las fronteras y el crimen organizado, para proveer a los reporteros de técnicas y rutinas que favorezcan su protección.

Los capos del crimen organizado no han advertido que el imperdonable asesinato de periodistas no ha matado a la libertad de expresión. Es dolorosa, triste e indignante la pérdida de companeros de trabajo a manos de sicarios de las mafias. Pero detrás de cada uno de ellos surgen muchos reporteros más, determinados a cumplir su tarea de informar.

Del mismo modo es vergonzoso que ninguno de los ocho casos de asesinatos de periodistas ocurridos en el último ano, en México, hayan sido cabalmente esclarecidos por las autoridades.

En todo caso, queda claro, los periodistas no olvidamos la magnitud del deterioro social, político y económico que el narcotráfico está causando a nuestro país. Y preguntamos a los responsables de impartir justicia: zHasta cuándo? (El Universal)

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