La rosca de reyes, otro pretexto para convivir

El negocio es familiar, y con el paso de los años, han ganado buena aceptación gracias a los ingredientes que utilizan. Carlos López / CP
El negocio es familiar, y con el paso de los años, han ganado buena aceptación gracias a los ingredientes que utilizan. Carlos López / CP

Se pueden encontrar de todos los tamaños y sabores; los precios son variables y se disfruta una vez al año. La rosca de reyes, que se parte de forma oficial este 6 de enero, tiene un significado casi universal en todo el país: la parte ovalada rememora que el amor de Dios es infinito.

Desde la época de la Conquista se realiza esta actividad en México, tradición que viene de la mano de los Tres Reyes Magos (Melchor, Gaspar y Baltazar) que traen regalos a los infantes que a lo largo de un año se comportaron de buena forma en casa. 

Las formas en que son hechas las roscas depende del gusto de la población y hasta de la zona. Generalmente, el pan viene acompañado de diferentes frutos que simbolizan toda una ofrenda; mientras tanto, el muñeco -que viene adentro- recuerda ese momento en el que el Niño Jesús fue escondido para evitar su muerte como parte de la orden que había dado Herodes.

Para quienes tengan la fortuna de encontrar el Niño Jesús al interior del pan, tendrán que pagar (como parte de la tradición) los tamales que se comen el 2 de febrero, en el Día de la Candelaria. La celebración del 6 de enero en Chiapas, particularmente en Tuxtla Gutiérrez, ha permitido a los negocios locales mejorar sus ingresos.

Empresarias locales

Marlith Graciela Ocaña Álvarez y familia se dedican, desde hace 55 años, a la fabricación de pan artesanal con una receta casera. Para estas fechas especiales se prepararon y confían en producir unas 250 roscas por tamaño (entre chicas y grandes), las cuales estarán disponibles hasta este jueves. Los costos se moverán entre 200 y 300 pesos.

Dicha celebración de la rosca de reyes en la capital del estado ha permitido una consolidación familiar; de hecho, la dueña de “Las Álvarez Panadería” mencionó que tiene clientes que llegan a su negocio (que se ubica en el centro de la ciudad) como parte de la tradición que heredaron de sus padres o abuelos.

Todo lo que preparan en este establecimiento se hace con un horno de barro, es decir, el pan de la rosca es, prácticamente, del día. El adorno lo componen diferentes dulces como el de higo, coco, mermeladas de piña y ate.

Dentro del establecimiento, que se ubica sobre la tercera Sur, entre quinta y sexta Poniente, el personal demora entre dos o tres horas para hacer toda la mezcla y que el pan alcance su punto máximo de cocción, un tiempo similar se requiere para bañar la rosca de todos los insumos adicionales.

En la panadería meten hasta 12 muñecos al interior de una rosca grande, en las que son pequeñas se reducen a ocho. No obstante, están abiertos a la posibilidad de que el número sea mayor o menor, dependiendo de la petición de los usuarios.

Materia prima de la rosca

Aldebarán Heleria López es el encargado de la elaboración de la materia prima para el pan de las roscas de reyes; combina la margarina, mantequilla orgánica, azúcar, vainillas y hasta saborizantes. Comenzaron a trabajar a marchas forzadas desde el 3 de enero y las actividades comenzaban de madrugada.

Una rosca chica tiene un peso aproximado de un kilo 100 gramos y la grande llega a un kilo con 700. Para que el pan esté cocido se requiere de 80 minutos al horno. Combinar todos los ingredientes demanda la utilización de una máquina (batidora). Con todo lo mencionado anteriormente, la población puede entender el esfuerzo que se hace para la fabricación de la rosca, una tradición con tintes religiosos, pero que permite a las personas convivir.