"Con la declinación de Arturo Montiel Rojas a la búsqueda de la candidatura presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el camino parece allanarse para Roberto Madrazo Pintado, pero con un gravísimo costo político para su partido en lo particular, por los desafortunados ingredientes que matizaron la pugna, y a la política en general, que mostró desaseos insondables a los votantes potenciales.
Si la ácida rivalidad entre Madrazo y Montiel ofendía e impacientaba a sus correligionarios, al grado de disponerlos a buscar una tercera opción para la candidatura, y su término puede ser positivo, los agentes, internos o externos que intervinieron en las descalificaciones recordaron que las malas artes, el juego sucio, las maniobras inescrupulosas, no han desaparecido de nuestra vida pública, fenómenos asimismo daninos que hemos visto aun en sistemas democráticos consolidados del exterior, lo que no significa, tampoco, que esto sea un consuelo para nuestros intentos por afianzar el nuestro.
La degradación del enfrentamiento fue lastimosa e indigna. En lugar de plantear y discutir proyectos para reanimar la economía nacional, mejorar la educación, la salud, la vivienda y las condiciones de vida en general, los aspirantes ventilaron lo peor de sus vicios privados, sin ninguna virtud pública que presumir. Montiel impugnó el procedimiento de la elección interna, porque desde su punto de vista favorecía a Madrazo. Al mismo tiempo, sus propuestas de enmienda le allegaban ventajas que no tenía.
Como quiera que sea, la filtración de información confidencial sobre el sorprendente y rápido enriquecimiento de sus hijos, de su esposa y de él mismo, constituyó un fuerte golpe de consecuencias letales para sus pretensiones políticas.
No está bien claro quién filtró la información. Montiel culpó a Madrazo y éste al Presidente, y el presentador de televisión que divulgó la información se refirió a una entrega anónima. Pasará algún tiempo antes de que este episodio sea esclarecido.
La materia misma de la filtración es algo que no ha sido creíblemente explicado a la opinión pública, por lo que Montiel estaba literalmente atrapado y sin salida. La determinación que asumió es, con sus propias palabras, ""la más difícil de mi vida, pero también la más honorable para mí y la más saludable para el futuro del Partido"". Este proceso interno del PRI ha causado, ya, importantes bajas en el interior del partido. Su posible arreglo relaja la tensión partidista, sin duda alguna, pero ha lesionado a la organización quizás más allá de lo que pueda resolver una operación cicatriz.
La tarea inmediata del PRI es realizar un completo control de danos, para evitar grietas mayores, tan graves como las filtraciones, rehacer la unidad interna, asumir rigurosamente su papel de partido político preocupado por la suerte del país en su conjunto y hacer una evaluación pública de lo sucedido y de las medidas que se tomarán para superar esta que es una de las más graves crisis desde 1987.
La evaluación tiene que ser honesta y verificable. No es fácil remontar la cuesta de la confianza y de la credibilidad perdidas, pero tampoco es imposible. Lamentablemente, todos los partidos políticos en México han dado muestras de debilidad interna, lo que sin duda ofrece un panorama desolador.
Si, como parece, Roberto Madrazo será el candidato presidencial del PRI, tiene que convencernos a todos de por qué se tendría que votar por él, o bien, por qué merece ser Presidente, cuáles son sus méritos, qué máculas tiene que borrar o reconocer, y cuál es su oferta para que el México de manana no sea una réplica del PRI de hoy. (El Universal)
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