La salud que el país requiere

Cerca de 90 millones de mexicanos cuentan ya con servicio médico y se han construido o remodelado más de 2 mil 140 hospitales y clínicas en el país, dijo ayer el presidente Felipe Calderón. Buenas cifras, sin duda. Queda pendiente concretar la universalización del acceso de los mexicanos a los servicios de salud, así como ofrecer un servicio más transparente, eficiente y de mejor calidad.

El Seguro Popular, eje de la política de salud del gobierno actual, se originó en el sexenio anterior. Su objetivo central fue dotar de un servicio médico a todas las personas que no son derechohabientes de IMSS, ISSSTE o algún otro servicio. En los hechos, la ejecución de los recursos, la atención a los pacientes y la construcción de la infraestructura médica no depende directamente del Seguro Popular, sino de las autoridades estatales, que reciben recursos federales.

Es por ello que el modelo, a pesar del buen espíritu que lo anima, genera un trato inequitativo: si se vive en Chiapas, Oaxaca o Guerrero los servicios sanitarios derivados del Seguro Popular serán operados acorde a las limitaciones de infraestructura y personal de esos estados. En cambio, si se habita en regiones con mejores condiciones económicas (Nuevo León, Jalisco, Distrito Federal), la atención será mejor. A eso hay que agregar las peculiaridades en el manejo de los recursos del Seguro Popular que cada entidad aplique, lo que contribuye a una desigual aplicación de los servicios médicos a lo largo del país.

Hay que entender, desde luego, la dificultad de lograr una cobertura de calidad en una población de más de 100 millones de habitantes. La voluntad del personal médico no alcanza para cubrir deficiencias estructurales en los servicios de salud.

Ojalá las cifras presentadas ayer por el Presidente sean un indicativo de que eventualmente el problema quedará resuelto; sin embargo, debemos estar conscientes del tamaño del reto: México es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que menos recursos per cápita gasta para atender la salud de su población, de acuerdo con las estadísticas 2010 del organismo.

El Seguro Popular ha logrado revertir parte del atraso, pero para terminar de cumplir su tarea ha de ofrecer un servicio idéntico en todo el país. Ello supone replantear su modelo, para crear una instancia sanitaria capaz de abarcar a todo el territorio nacional con estándares de calidad homogéneos.