Don Manuel Pergentino tiene 35 años de carpintero y a sus 72 años de edad, le llegó el trabajo más importante de su vida: hacer la sede papal para la histórica visita del papa Francisco a Chiapas el próximo 15, en el evento con 120 mil familias que se realizará en el Estadio Víctor Manuel Reyna.
Es un diseño muy austero: con el único detalle de una “M” de dieciocho centímetros sobre el respaldo que significa “misericordia”. Mide 90 centímetros de ancho por 1.40 de alto. Es cómoda en el asiento y firme el respaldo. Estará al centro del gran escenario montado desde el cual el papa hará un llamado a cuidar y proteger a la familia como el núcleo social de la era cristiana.
Cuenta don Manuel Pergentino que cuando el arzobispo Fabio Martínez Castilla le llegó a encargar el trabajo, recordó sus inicios en la carpintería y cuando montó su taller, ahí mismo en su domicilio, en San Fernando, y rememoró cuando comenzó a enseñarle a sus hijos este oficio de gran connotación religiosa.
“Éste es el trabajo más importante de mi vida, de mi familia, imagínese usted, cuántos carpinteros hay en Tuxtla, en Chiapas y ¿me eligieron a mí? Eso no tiene precio, nos llena de gozo, de mucha esperanza, de gran regocijo”, explica.
La silla
Está hecha de madera de cedro chiapaneco. Tiene un asiento acojinado. Un relieve en los descansabrazos que la vuelve más cómoda. El papa la usará durante una hora que tarda el encuentro con familias. Luego, el arzobispado la tendrá en la catedral metropolitana de San Marcos durante un tiempo más. Don Manuel Pergentino, junto a su hijo, lijó todas sus partes hasta la fineza del tacto, le puso dos capas de barniz y la dejó secar todo el viernes para que el sábado, estuviera en todo su esplendor, cuando fuera entregado el trabajo.
El detalle
Don Pergentino —como lo conocen en todo San Fernando— se dedicó a copiar el escudo del Papado de Jorge Bergoglio, al centro del respaldo. Copió la hoja de nardo que simboliza a San José, los tres clavos que son el estigma del crucificado, la estrella que es la iglesia en su conjunto, el sol, y las llaves cruzadas, pero es tan vivo el detalle —tan nítido— que pareciera más bien un trabajo plástico y no un tallado en madera de forma artesanal.
“Yo quería hacerlo con muchos detalles: mi pensamiento era construir una sede papal a lo que pensaba era la altura del papa, pero luego me explicaron que es un papa muy austero, que aprecia las cosas que se construyen con esfuerzo y dedicación. Esta sede quedó exactamente como él piensa y conduce a la Iglesia Católica”, refirió.
Don Pergentino contó que logró comprender, en este trabajo especial, todo el significado del lema: Miserando atque eligendo, la frase en latín que significa: “amándolo, lo eligió”, la divisa del papa Francisco, en esta era de modernidad y globalización.
La entrega
El sábado entregó su trabajo final, luego de dos meses de dedicación diaria, a las autoridades eclesiásticas; fue un día de fiesta, toda la familia estuvo presente: fue un día grande para San Fernando.
Ahora le pidieron construir dos detalles más: dos ambones para completar el escenario del acto litúrgico y el atril, donde participarán las cuatro familias que darán testimonio de fe de su vida juntos en matrimonio.
El arzobispo agradeció el esfuerzo de don Pergentino, que estará en el evento, dentro del estadio, con toda su familia, como invitados especiales del papa a este encuentro donde, por cierto, el carpintero de San Fernando renovará sus votos matrimoniales, 30 años después.
Descripción oficial del escudo
El escudo azul está coronado por los símbolos de la dignidad pontificia: la mitra colocada al centro y en alto con las llaves entrecruzadas, una en color del oro y la otra en plata, unidas (en la parte baja) por un lazo rojo.
Arriba aparece el emblema de la Compañía de Jesús (Jesuitas) a la que pertenece el papa Francisco: un sol radiante, al centro y con letras rojas, la inscripción IHS, el monograma de Cristo.
Sobre la letra H se apoya la cruz, en punta, con los tres clavos en negro colocados a la base. Abajo se ve la estrella y la flor de nardo. La estrella simboliza a la Santísima Virgen María, Madre de Cristo y de la Iglesia. La flor de nardo evoca la figura de San José, el patrono de la Iglesia.












