"Uno de los sectores más afectados con la Ley Federal de Radio y Televisión, que fuera recientemenLos violentos acontecimientos de esta semana en San Salvador Atenco exigen que todos los actores políticos mantengan la calma y la serenidad durante los próximos meses.
Ni la intransigencia ni las balas deben sabotear los comicios del próximo 2 de julio, que son el punto central de nuestra vida política.
Son muchos anos los que se han invertido, muchas experiencias agotadoras y más voluntades que excepciones los que nos deben conducir a mantener la estabilidad y el camino a la consolidación de nuestra democracia, bajo toda circunstancia.
Ayer se reunió el gabinete de Seguridad Nacional en la Secretaría de Gobernación para analizar varios asuntos, aunque es indudable que en este encuentro predominó la revisión del conflicto en Atenco.
Antes de la reunión, Carlos Abascal Carranza, titular de esta dependencia, descartó que los problemas sociales pongan en peligro las elecciones. ""Confiamos en que todo esté encauzado y atendido"", senaló.
Y la ciudadanía espera lo mismo, puesto que sería muy difícil a estas alturas de nuestra vida política, enfrentar una escalada de violencia e inestabilidad, del signo político que fuere. Si se ha construido en el país durante anos un engranaje político-electoral, es porque existe la voluntad mayoritaria de encauzar por esa vía los conflictos sociales y la pluralidad ideológica que nos caracteriza, siempre con la premisa de respetar la libre expresión de las ideas. Si algún sector minoritario de la población no cree en la vía electoral, como forma útil para plantear y resolver sus problemas, puede expresarlo; hoy, por fortuna, a pesar de muchas cosas, en México se puede decir lo que se piensa, aunque, ciertamente, pudiera ocurrir que se caiga en provocaciones, pero es de altura política el que el gobierno escuche y busque dialogar y llegar a acuerdos. Por su parte, las fuerzas del orden deben realizar un trabajo de preservación de la paz social, que anteponga a cualquier acción armada el respeto a la dignidad y a los derechos humanos del adversario.
El activo más importante de la nación es su seguridad nacional y el gobierno debe estar atento a cuidar que ésta no se altere ni se salga de cauce por quienes pudieran tener en su estrategia política el objetivo de vulnerar la gobernabilidad e incendiar al país con la revuelta.
Las autoridades han de estar pendientes de salvaguardar estos principios, pero siempre sin caer en provocaciones ni actuar de manera torpe.
El estado de derecho se debe mantener, pero no reaccionando a las agresiones con irresponsabilidad. La difícil tarea del gobierno radica en llevar a buen puerto al país, sin el uso de las armas, y manteniendo las condiciones para que los millones de mexicanos que saldrán a votar el próximo mes de julio lo hagan seguros de que el país está en calma y convencidos de que el único instrumento de transformación social es el voto, que es decir, la democracia.
Seguridad nacional y tranquilidad es lo que esperamos los mexicanos de parte de las autoridades en estos momentos en los que las campanas electorales se encuentran muy competidas y se enfilan hacia su recta final.
Partidos políticos, instituciones y ciudadanos en general han de poner de su parte también para no exacerbar los ánimos ni provocar al conflicto o a la división nacionales. (El Universal)
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