La Sierra Madre de Chiapas en busca de los chiapanecos

"Marco González * CP. Por si no fueran suficientes las eventualidades que enfrenta cotidianamente la Sierra Madre de Chipas, sobre todo desde septiembre de 1998 y 2005, ahora resurge con mayor fuerza otro peligro: el gusano descortezador.

Aunado a la tala (con y sin permiso), miles de árboles, renuevos, matorrales además de decenas de hectáreas de pastizales se convierten en cenizas -cada ano- por el fuego de los incendios forestales. El humo provoca paisajes fantasmagóricos en Chiapas.

A la par otra plaga, la del gusano descortezador, acaba cientos de hectáreas del macizo de pinos y otras especies en una de las zonas más frágiles: la Sierra Madre. Desde hace una década se hizo la denuncia. Hasta ahora, nada se ha emprendido contra esta desgracia. Sólo los huracanes se han encargado de arrancar -desde su raíz- miles de árboles.

Sobre los pueblos ubicados al pie de esta cordillera pende el peligro de las avalanchas en cada época de lluvias. Ya ha desaparecido pueblos enteros y ha dejado un rastro de muerte y destrucción jamás visto. Aún así, las medidas para prevenir estas desgracias solamente quedan en el papel. Las declaraciones.

En septiembre de 1998, después de las torrenciales lluvias, los cerros que conforman la Sierra Madre de Chiapas parecían aranados. Eran los desprendimientos y desgajamientos de las colinas. Al pie de las montanas, el agua, el lodo, la tierra había desaparecido pueblos.

Julia Caravias Lillo, en aquel entonces titular de la Ecología del país, se comprometió a reforestar y preservar esa área para prevenir futuras desgracias. Nada se hizo, salvo las declaraciones. Llegó Stan, un nuevo huracán en 2005. La misma desgracia, lo que cambió fueron los nombres de los pueblos y ciudades. La víctima era la misma: Chiapas.

Ante la nueva desgracia, Rafael Calderón Arozqueta, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), sentenció con ironía: ""es necesario reforestar y preservar la Sierra Madre de Chiapas, además de desazolvar los ríos o en su defecto cambiar de lugar los pueblos riberenos de las regiones Sierra, Costa y Frailesca. Nada de lo sugerido por el científico social se ha llevado a cabo.



Gusano descortezador

Aunado a la tala, los incendios, el sobre pastoreo y los nulos recursos para la reforestación, las 64 mil 274 hectáreas bosques de pinos y encinos de la Sierra Madre de Chiapas se enfrentan a un enemigo silencioso de la propia naturaleza: el gusano descortezador del pino.

Alrededor de un 35 por ciento de esa superficie ha sido afectada por enfermedades y plagas. A eso se debe los manchones amarillos en medio del verdor en las proximidades de Belisario Domínguez, Motozintla, El Porvenir, La Grandeza y Siltepec. La plaga persiste, aún y cuando desde hace una década se denunció la presencia de esta enfermedad de los bosques.

En la actualidad, diversas comunidades la Sierra Madre de Chiapas, empieza a padecer por el abasto de agua. Al acabarse los bosques también se reduce el habitad para la fauna y algunas reservas naturales -El Triunfo- se encuentran en grave peligro ante el avance del gusano descortezador.

Para los ambientalistas, la acción para ""sanar"" los bosques de la Sierra Madre debe ser ""inmediata"", porque en las partes altas de esta serranía, nacen cuando menos 22 de los principales ríos que abastecen de agua a más de la mitad de la población chiapaneca.

Después no habrá manana cuando el desabasto llegue a 2.5 millones de chiapanecos. En la actualidad, existen nuevos métodos para combatir el gusano descortezador a través del control biológico con feromonas y evitar que se tengan que tumbar los pinos, según Gary Smith, entomólogo del servicio forestal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Sin embargo -pareciera ser- se espera que el próximo huracán que impacte, desgaje las montanas en donde están las manchas del gusano descortezador. Para que invertir dinero en sanear el bosque que es fuente del agua para más del 60 por ciento de la población chiapaneca.

Una de las naciones donde los impactos de los huracanes son mínimos es en Casta Rica. Eso se debe a que los ticos han sabido preservar sus recursos naturales, senala el senala investigador chiapaneco Cecilio Marroquín.

Ahora con un modelo virtual por computadora sobre la Sierra Madre de Chiapas -realizado por el ex becario del Sistema Nacional de Investigación (SNI)- deja en claro que cualquier lluvia torrencial, podría hacer desaparecer pueblos enteros de la Costa, Sierra y Frailesca. Los cauces están azolvados al máximo y el agua buscará nuevas hondonadas.

El material arrastrado por las tormentas anteriores, pueden servir de excelente combustible para la próxima temporada de incendios forestales, indica Marroquín.

El gobierno de Chiapas ha destinado apenas 10 millones de pesos para el combate de este fenómeno, durante 2007. La suma es insuficiente, porque a la par de combatir las conflagraciones, se necesita, urgentemente, reforestar y preservar los macizos de esa cordillera. Ahí nacen los ríos que banan la Costa, la Frailesca y Macizo Central de Chiapas. Casi nada. Y sin embargo, es la región geográfica que menos se le invierte en su preservación ecológica.

Parafraseando al periodista brasileno Claudio Cerri: ""Una Sierra Madre busca chiapanecos para su preservación"".

"