Aunque la tradición del Día de Muertos es una de las más importantes para los mexicanos, representada por importantes elementos y rituales, ninguna persona está preparada para la muerte, y menos para la pérdida de un familiar, por lo que el proceso de duelo se vive de formas diferentes. Algunos lo llevan de forma sana, pero otros caen en depresión.
Para ese proceso existe una área de la salud emocional que ayuda a enfrentar cada etapa. El tanatólogo es el profesional destinado a ayudar a llevar el duelo de forma positiva y asimilar el proceso de pérdida, entendiendo que todos lo vamos a sufrir en algún momento.
La tanatóloga Karly Mont indica que como personas no estamos acostumbradas a hablar de la muerte, a tomar previsiones, a cerrar ciclos, por ello cuando acontece una pérdida familiar, muchos no saben cómo llevar el duelo.
Con la pandemia cambió totalmente la percepción sobre la tanatología e incluso resurgió para ayudar a las personas a entender por qué se fueron sus seres amados bajo condiciones totalmente extraordinarias, sin poderse despedir y sin poder ver por última vez a su familiar, lo que causa un impacto todavía mayor.
¿Tiene algo que ver con religión?
La tanatología no tiene nada que ver con la religión, lo que hace es prepararnos espiritualmente para entender que ese momento va llegar y que tenemos que dejar nuestras cosas en orden.
No se trata de decir que la muerte no es terrible, que perder un familiar no es doloroso, sino de ayudar a entender que es un proceso natural, bajo el entendimiento que se trata de trascender a otro plano.
La religión no tiene relación, la tanatología respeta las creencias de cada persona, va más enfocado a lo espiritual, al alma de cada ser, que al morir se convierte en energía, porque es lo que somos en el universo, algo comprobado científicamente.
¿Cómo se trabaja el duelo con los niños?
Desafortunadamente con la pandemia, muchos niños perdieron a mamá o papá. Para ellos el duelo se vive completamente diferente, expresan su dolor no llorando o manifestando sus sentimientos; por lo general, evaden el tema de la muerte, lo cual no está mal, por eso es importante estar atentos.
Ahí entra el trabajo de un tanatólogo, ya que sabrá cómo trabajar con el niño de acuerdo a su edad para que desahogue su dolor por la pérdida. Por lo general, implementar técnicas terapéuticas como juegos, para ayudarlos a entender, a conciliar la paz, a expresar sus sentimientos.
¿Qué consecuencias tiene el no enfrentar el duelo de forma correcta?
En el caso de los niños es muy complicado, porque si pasan varios meses sin vivir el duelo, empiezan a vivir con coraje manifestándose en conductas negativas y violentas.
Para un adulto también es complicado porque no se asimila la pérdida como algo natural, no se entiende que ese ser amado no va volver, lo que lleva a una depresión crónica, que puede desencadenar suicidios, caer en vicios y otros factores de riesgo.
Es importante entender también que el hecho de aceptar la pérdida del ser amado nos lleva a una depresión, pero puede ser temporal; es ahí donde entra el papel de un tanatólogo para sobrellevar el proceso, para alcanzar la aceptación.
¿Cómo se forma un tanatólogo?
Una desventaja para esta ciencia es que en Chiapas casi ninguna universidad pública oferta la tanatología como licenciatura; los profesionales certificados lo que hacen es tomar un diplomado cada año.
Pero es importante entender que un diplomado no hace al tanatólogo, sino que le da elementos a su profesión de base, como psicólogo, psicoterapeuta, médico, enfermero, trabajador social, entre otras. Los sensibiliza para dar un trato más humano.
En Chiapas, la tanatología no está tan saturada como otras profesiones, pero en el último año ha resurgido, sin embargo, es un hecho que las personas todavía no está muy acostumbradas a pagar un tanatólogo en los procesos de duelo.
La gente está acostumbrada a vivir el duelo con frases como “no llores, tranquila, le vas hacer mal a tu familiar, no le gustaría verte así”, pero eso es lo peor que se puede hacer, porque eso es negar y evadir el dolor, y tarde o temprano va salir, en depresión, coraje o una enfermedad.
¿Cuáles son los antecedentes de la tanatología?
La tanatología tiene sus inicios en una doctora de nombre Elizabeth Kluber Ross, de origen estadounidense, que realizó 30 años de investigación a cerca de lo que sufre una persona en sus últimos momentos de vida, enfocada a conciliar la paz para el paciente moribundo.
Se concreta como una forma de encontrar el sentido al proceso de la muerte, sus ritos y significado concebido como disciplina profesional, que integra a la persona como un ser biológico, psicológico, social y espiritual para vivir en plenitud y buscar su transcendencia.
Al paso de los años su investigación fue evolucionando, haciendo referencia a que la etapa del duelo no sólo es para el paciente moribundo, sino también para la familia; asimismo, se concibe la idea de que este proceso se vive en la pérdida de un trabajo, de dinero, una mascota.
“Estamos en una sociedad donde culturalmente no estamos acostumbrados a hablar de qué voy hacer antes de morir o qué puedo hacer para irme en paz; generalmente todo lo dejamos para el último, las reconciliaciones con los familiares, sobre todo”.
“Se trata de soltar a tu ser amado pero no evadiendo, sino honrando al ser amado, pensando en los bellos momentos que vivieron juntos, entendiendo que su alma y energía trascendieron y estarán cerca de nosotros”.
“La tanatología debería ser una área básica en las instituciones de salud tanto públicas como privadas; todo trabajador relacionado a la salud debe conocer esta ciencia, porque todos vamos a morir algún día y debemos saber cómo enfrentar ese proceso”.
“La aceptación no es cuando olvidamos a nuestros seres amados, es cuando entendemos que se tienen que ir, que todos vamos a pasar por ese proceso evolutivo, y que los vamos a honrar con actos que a ellos les gustaría”.
“Enfrentar de forma sana y positiva el proceso de duelo ayuda a que podamos ir a esos lugares que nos recuerdan a nuestro ser amado, a no quebrarse por ir sin haber sanado y conciliado la paz con esa pérdida”.












