"Varias décadas después de que se instauró -legalmente- la seguridad social en este país seguimos empantanados en una situación institucional que obliga a las personas de recursos bajos y medios a depender de algún milagro para librarse de una enfermedad, sobrellevarla en caso de ser crónica o salvar la vida tras un accidente. Las políticas conducidas por el Estado mexicano han fracasado en universalizar la salud porque incluso aquellos afortunados que sí cuentan con un seguro médico público carecen de atención eficiente y medicamento asequible.
Los costos relacionados con la enfermedad en el país son una rampa enjabonada que conduce a la ruina financiera sobre todo de las familias con menos recursos. No hay costo doméstico que se compare en su capacidad depredadora que el que se realiza cuando es necesario curar a un pariente, ni catástrofe patrimonial más segura que la ausencia de un sistema público y eficaz de seguridad social.
Según un informe de la Secretaría de Salud publicado a principios de esta década 2 de cada 10 mexicanos ven anualmente destrozado su patrimonio por los gastos dirigidos a pagar honorarios médicos y medicinas. Ahí se advierte también que la mitad de las familias mexicanas están libradas a su sola suerte, dependientes de los milagros que puedan acontencer para salvarse de la tragedia impuesta por las enfermedades graves.
Sólo en este contexto puede entenderse la gran fortuna que han acumulado en México los fabricantes y distribuidores de medicamentos genéricos, los traficantes y los piratas de las medicinas. Hasta hace muy poco, las reglas impuestas para asegurar la calidad en las mismas eran excesivamente laxas en su concepción y sobre todo en su aplicación. Por muchos anos los mexicanos consumimos fármacos sin estar seguros -gracias al análisis de los laboratorios- sobre la sustancia activa que poseían o la capacidad real que tenían para curar. zCuántas veces hemos escuchado la frase: ""?fui al seguro y el medicamento no me hace...!""? Y es que zde qué sirve ingerir ácido acetilsalicílico (aspirina) si las sales que contiene el mismo comprimido impiden la absorción en el organismo de esta sustancia activa.
Cierto es que a partir del ano 2005 la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) modificó la norma para desterrar los medicamentos pirata tanto del sector público como de las farmacias distribuidoras de genéricos; sin embargo, al hacerlo, un nuevo mercado se abrió en nuestro país: el que las mafias, que no quieren perderse ni un solo negocio, han establecido para perjuicio de los sectores más empobrecidos del país. Ahora la modalidad es robar medicamentos y revenderlos en el mercado negro o fabricar placebos y empaquetarlos como si se tratara de productos serios. La desesperación de las familias pobres -y ahora también de las clases medias empobrecidas- hacen que haya quienes se arriesguen con estas medicinas falsas.
Hay que llamar la atención de este fenómeno, más que por la existencia de mafiosos de las medicinas -que si dejaran este negocio seguramente se moverían a otro-, por la situación estructural en materia de salud que no resuelve las necesidades más básicas de sus ciudadanos.
Letra muerta será el artículo 4 de la Constitución -""toda persona tiene derecho a la protección de la salud""- mientras la mitad de la población siga sin poder acceder a tratamiento médico o fármacos de acuerdo con sus requerimientos vitales. (El Universal)
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