La TV ahora es la nana electrónica de los ninos

"Roberto Fuster * CP. La televisión es uno de los grandes inventos en el mundo de la comunicación, argumentan los científicos; pero sin duda también es un aparato que genera problemas sociales y de salud, sostienen algunos médicos especialistas en psicología.

Sin embargo, los médicos y científicos coinciden en que la televisión en sí misma no es un problema, lo grave es el mal uso que se hace de ella y el tiempo que se le destina.

La mayoría de la población, sabe que los ninos y los adolescentes pasan la mayor parte del tiempo frente a la pantalla chica, al menos cuatro horas, según los estudios de investigación sobre el tema, que equivalen a mil 460 horas anuales, demasiado si se compara con el tiempo que los ninos permanecen en la escuela, que es de mil horas al ano.

En gran medida la televisión ha hecho que el lenguaje de las imágenes tome ventaja sobre el lenguaje oral, de manera que puede tender a anular no sólo el desarrollo del lenguaje sino también a disminuir la capacidad analítica del individuo, más aún cuando se trata de programas ""simples y sin contenido"".

Para el psicólogo Juan Antonio Méndez, los diálogos que se utilizan en las programaciones televisivas, no brindan ningún beneficio porque no se les invita a pensar.

""De esa simplicidad extrema y falta de estructura intelectual, en los ninos e incluso en los adultos se va creando un deterioro del análisis o la capacidad de adaptarse a un mundo que cada vez es más complicado"", explica el especialista.

Otro problema es el de la socialización, anade el psicólogo, ya que con el tiempo, la extensa permanencia de los ninos frente a la TV, convertirá a jóvenes y adultos en socialmente cortos.

El problema es que se sustituya la interacción humana, la de los hijos con los padres o con la familia en general, pues si la tele funciona como ""nana electrónica"", llegará un momento en que se sentirán incómodos ante cualquier presencia extrana, entre otras cosas, por tener miedo a interactuar o hacer el ridículo ante los demás, indica.

Asimismo advierte que la violencia en la TV ha sido otro de los puntos más estudiados, pues la influencia que ejerce en la conducta de los chicos ya se ha comprobado en muchas ocasiones.

Al respecto sobresale un hecho acontecido en 1997 en Japón, donde más de 700 escolares fueron hospitalizados por crisis epiléptica, luego de ver una serie animada en la que se emitió una enorme explosión. No obstante se explicó que la causa había sido por la prolongada exposición a las luces brillantes y contrastantes, más que por la violencia misma.

Reconoció que no todo es malo, ya que si se observara un programa donde existe interacción funcional, afectuosa, social, y de ayuda mutua, entonces la TV, puede incluso complementar la crianza de padres, al facilitar los comportamientos adoptivos. El problema ocurre cuando se les sustituye.

Juan Antonio Méndez, senala que la televisión por sí sola no es buena ni mala, lo malo es que sus efectos se combinan con otros efectos del funcionamiento familiar, ""que son los que se disparan y ahí sí potencialmente tenemos grandes tragedias"".

Y es que ante una programación violenta, sin regulación, sin comentarios ni orientación, y además una crianza disfuncional, ese nino es candidato de malas influencias para él y para otros, explica.

Además de esto, la televisión ha llevado a que se disminuya la posibilidad de que se realice ejercicio físico, lo que ha sido un coadyuvante a incrementar el problema de obesidad en los infantes.

Los expertos senalan también que por la TV pasa una serie de anuncios comerciales de comida chatarra, que fomentan la mala alimentación de los ninos y que junto con la falta de actividad física por estar frente a la pantalla, puede generar obesidad.

El psicólogo recomendó a los padres de familia hacerse partícipes de la educación de sus hijos, además deben controlar el tipo de programas que se ven, el tiempo que pasan los pequenos frente al televisor y promover otras actividades como el deporte, la pintura o el juego.

Sobre el mismo tema, estudios de la UNESCO han informado sobre las preferencias de los pequenos hasta los nueve anos, que representan 96 por ciento, ven dibujos animados y 4 por ciento concursos y programas deportivos.

De 9 a 13 anos, 21.6 por ciento se inclina por las series de personajes, 41.5 por ciento por series policíacas y 36.9 por otros programas. Un aspecto curioso es que también se senala que es que 60 por ciento de los nombres, que ponen los adultos a los hijos provienen precisamente de series televisivas.

La investigadora Noemí Fernández Mojica, en el libro titulado 'caricaturas y comics zcausantes del comportamiento infantil?', asegura que dibujos animados como los Pitufos promueven el ocultismo; los Supercampeones, un vocabulario vulgar; Pokemón fomenta poder y control.

Asimismo Dragón Ball promueve la violencia y Los Simpson induce a la rebeldía, a faltar al respeto a los padres, al morbo, el insulto y la burla.

En tanto que las caricaturas que en 98 por ciento positivas son Dora la exploradora, Daniel el travieso y Hey Arnold, debido a que promueven los valores, la convivencia, la ayuda mutua y el reconocimiento de los errores.

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