"Un Presidente con una minoría de su partido político en la Cámara Baja está destinado a ofrecer una gestión constrenida en sus facultades. Si Felipe Calderón desea gobernar durante los próximos tres anos, habrá de hacerlo por las buenas o, de plano, no podrá hacerlo. Necesita convencer con más mano izquierda, más argumentos, más seducción, más consenso, más compromiso. Es lo que a partir de ahora se le exige al Presidente.
Sin embargo, el día de ayer, en la presentación por escrito del Tercer Informe de Gobierno, el secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont pronunció, de todas las declaraciones posibles, la más rígida en el ámbito de un diálogo entre poderes: ""Yo no creo que en política operen los virajes, constantemente se operan transformaciones que permiten ser mejores. Los golpes de timón o virajes a mí me parecen prácticamente ilusorios, lo que se tiene que hacer es un ejercicio cotidiano de cumplir con las responsabilidades"".
Según el dicho del encargado de dialogar con la oposición, la única trayectoria posible de la nave política mexicana es la que actualmente recorre el gobierno federal. Si bien es respetable el punto de vista personal de Gómez Mont, no puede decirse que con esta aseveración convoque al resto de las fuerzas políticas a compartir la conducción del barco. Más tranquilidad y esperanzas hubieran dado un compromiso de escucha, de apertura, de tolerancia, en vez de un portazo a la posibilidad de ver en los próximos tres anos una nueva posición ante las críticas y los retos.
Con todo, ha de celebrarse que, pese a exigir un cambio de rumbo, todas las voces expresadas ayer por las oposiciones mostraran respeto hacia el Presidente y ánimo de cooperación. Queda ahora en manos del Ejecutivo decidir si responde al gesto o se empena en que nadie le diga qué hacer. (El Universal)
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