La pandemia trajo hace tres años una serie de cambios en las actividades económicas y sociales. Uno de ellos ha sido el tremendo incremento en la compra de motocicletas por dos obvias razones: son más económicas y, en su momento, reducían el riesgo de contagio.
Las facilidades para adquirir un “caballo de acero” y las oportunidades para ganarse un dinero extra con el negocio de reparto, fueron los dos detonantes que aumentó el uso de estas unidades de dos ruedas.
En contraparte, a nivel nacional y estatal hay reportes de que las motocicletas han comenzado a utilizarse para cometer actos ilícitos, los cuales van desde atracos hasta ejecuciones.
Ahora bien, en Chiapas, particularmente en Tuxtla Gutiérrez, transitar en motocicleta, automóvil, o simplemente caminando, se ha vuelto realmente peligroso, precisamente por la numerosa cantidad de vehículos que hay.
En muchos de los accidentes están involucrados motociclistas, quienes, según datos oficiales, quedan con hasta un 80 por ciento de discapacidad tras sufrir un percance vial; resultando lo peor, la muerte.
Una actividad “kamikaze”
En México, más de 16 mil personas mueren cada año y más de 100 mil resultan heridas a consecuencia de los accidentes de tránsito. El pasado mes de noviembre se informó durante la presentación de la Organización de Seguridad Vial en Chiapas, que la principal causa de muertes en personas de 15 a 29 años en la entidad son los accidentes de tránsito.
En Chiapas se tiene registrado que durante el 2021 ocurrieron más de dos mil percances viales, de los cuales se tuvo un saldo de 88 personas muertas y mil 50 heridas; casi el cinco por ciento de los involucrados murió y cerca del 30 por ciento resultó herido.
En la región Soconusco se ha dado a conocer que los equipos de rescate atienden al mes un promedio de 150 percances en “caballo de acero”, de los cuales —en dos meses— se tiene un aproximado de 30 fallecidos.
Los trabajadores que reparten alimentos, medicinas y diferentes productos en motocicleta exponen que durante la pandemia se volvió una importante fuente de empleo, pero también un riesgo latente de sufrir percances.
Aunque con ello también han incrementado los accidentes viales, así como los robos y otros ilícitos cometidos con este tipo de vehículo.
Muchas facilidades para adquirirla
Roberto “N”, de 27 años de edad, quedó desempleado durante la pandemia, encontrando el sustento en el reparto de alimentos. Al comienzo, cuenta, obtuvo ingresos bastante considerables, pero con la proliferación de más repartidores en Tuxtla, esto también ha cambiado.
Refiere que hacerse de una moto no es algo complicado, pues existen varias facilidades en diferentes tiendas; existe la modalidad del crédito y para ello se requiere de un papeleo menor.
“Copia de credencial del INE, comprobante de domicilio, cuatro referencias y un enganche dependiendo el costo de la moto; puede ser el 10, 20 y 30 por ciento del valor total de la moto”, comparte.
En su caso, dice que pidió prestado un dinero para la compra de su moto de contado en 18 mil pesos. “Si la sacaba en pagos me iba a salir en 36 mil pesos; sacarla no es difícil, pero pagarla sí”, comenta.
Relata que ya con su moto encontró la manera de ingresar en una plataforma de reparto de alimentos muy conocida a nivel nacional para poder trabajar.
“Tampoco es difícil ingresar, te dan un porcentaje por cada reparto. En un comienzo, la verdad, a mí me iba muy bien, llegaba a sacar hasta mil, mil 500 pesos por día; éramos pocos repartidores”, expone.
Sin embargo, como ocurre en cada trabajo, hubo personas que se dedicaron a comprar varias motos y contratar gente para trabajar, pagándoles así en promedio mil 200 pesos mensuales; incluso hay (empresas) particulares que tienen hasta ocho unidades, las rentan en un promedio de 130, 150, 200 pesos por día, debido a que lo han visto como un negocio jugoso, sin importarles la integridad de los conductores.
“Esta es otra opción, rentar la moto. Cuando es así, el dueño se encarga del mantenimiento, de las afinaciones, nosotros no nos metemos. En esta modalidad también ocurre que los conductores, al sufrir un percance, abandonan las motos y esto se vuelve un verdadero problema”, relata.
Frente a la muerte todos los días
Aunque esta es una actividad de alto riesgo, el joven repartidor expuso que —en 2022— junto a sus compañeros de trabajo lograron contabilizar hasta 30 accidentes de moto por semana.
“Estamos hablando únicamente en la aplicación (app) que yo trabajo, quizá haya un número similar en las otras. Las aplicaciones que tienen más repartidores son: Rapid, Uber Eats, DiDi y Deli”.
Recuerda el caso de un compañero que perdió la vida el pasado año, cuando fue aventado por un automóvil y cayó de un puente a la altura del distribuidor vial —conocido como “El Trébol”—, en el extremo oriente de Tuxtla Gutiérrez.
Ante estos casos, comenta, ocurre una triste situación con los repartidores: “Ni la aplicación, la empresa o el patrón hacen algo, esa es la realidad. Les preocupa su moto, no el conductor; incluso en el caso de que tengan seguro, solo es para cubrir daños a terceros, pero al accidentado no le dan nada, o en caso de que fallezca ni para el entierro dan. Eso ha ocurrido en dos ocasiones este año”.
En su caso, detalló que ha chocado en una ocasión y se gastó 800 pesos en una revisión médica más otros 2 mil 500 pesos para la reparación.
Por su parte, Francisco, un repartidor que trabaja de manera independiente, da a conocer que las plataformas antes pagaban bien; al día ganaba hasta mil pesos.
También señala que los motociclistas se han vuelto un blanco de los agentes de Tránsito, quienes “les bajan” hasta 200 pesos, si es que no tienen los documentos en regla o al corriente.
Desde su perspectiva indica que son más de 300 motocicletas registradas en las aplicaciones conocidas, más los negocios locales, sin olvidar las miles de motos que son utilizadas por la ciudadanía para transportarse.
Trabajo sucio
Para esta entrevista, quien proporcionó su testimonio advierte que han incrementado los robos, incluso la distribución de diferentes sustancias ilegales en la ciudad.
“Los ladrones han hecho su agosto”, pues se ha vuelto común el robo de motocicletas repartidoras, principalmente en los estacionamientos de los centros comerciales. También se ha expuesto en medios de comunicación la localización de casas o bodegas hasta con 40 unidades robadas.
Para este repartidor independiente, manejar una moto para ganarse la vida es un volado diario.
En otras ciudades como San Cristóbal de Las Casas, el uso de motocicletas para cometer todo tipo de fechorías ha sido una de las principales problemáticas que tienen que enfrentar actualmente las autoridades locales y estatales, incluso federales.
De vida o muerte
La Cruz Roja Mexicana Delegación Chiapas reportó la atención de un promedio de 150 a 180 accidentes de tránsito por mes en 2022 en la capital chiapaneca, con una mortalidad del cinco por ciento.
Ignacio de Jesús Albores Hernández, coordinador estatal del Área de Socorros de la benemérita institución, da a conocer que estos percances fueron aumentando en el pasado año, y en comparación al 2021.
Precisó que en julio de 2022 se tuvo una atención de 100 accidentes de tránsito, y desde agosto del pasado año se han visto involucrados tanto motociclistas como vehículos de cuatro ruedas.
“Principalmente, se han suscitado volcaduras dentro de la ciudad. Las motocicletas son conducidas en su mayoría por repartidores de alimentos, y las causas son por la falta de precaución y de pericia al momento de conducir”, expone.
Motociclistas, un grupo vulnerable
El doctor Alejandro Hernández Hernández, jefe del Centro de Atención de Urgencias Epidemiológicas y Desastres de la Secretaría de Salud de Gobierno del Estado, expuso que se ha identificado un incremento en el número de accidentes donde motociclistas están involucrados.
Se está llevando a cabo —dijo— una serie de acciones encaminadas a atacar los factores que conllevan a un aumento de los accidentes de tránsito. Los motociclistas son un grupo vulnerable, siendo las colisiones con moto el segundo lugar en accidentes de tránsito.
“Se tiene registro de 400 accidentes de tránsito con lesionados graves por año… los motociclistas están siendo víctimas de lesiones graves por la falta de cultura vial, no se usa casco, además de la falta de ropa adecuada para usar motocicleta y manejar con precaución; [dichos factores] ocasionan este número de siniestros”, comenta.
Definitivamente, este incremento de accidentes ocurrió con el alza del parque vehicular de motos en la entidad. “Fue una adaptación de los comercios, de este oficio, de las empresas que dan muy fácil una motocicleta. Todo esto son factores que sin duda influyen”.
En el caso del sector salud, redoblan los esfuerzos para concientizar a la población, a los automovilistas y a los motociclistas, para evitar estos accidentes que causan graves daños a la salud y, en casos más lamentables, la muerte.
Del cien por ciento de los accidentes de motocicleta, el 80 por ciento de los involucrados queda con alguna discapacidad, lo que también habla de un problema de salud grave.
Tanto socorristas como especialistas en salud dan a conocer que este panorama requiere de una atención especial, pues de lo contrario las cifras negativas en cuanto al registro de accidentes, así como de decesos, irán en aumento.












